Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) hallaron en el yacimiento de Ruidera-Los Villares, en Ciudad Real, un fragmento de hueso parietal humano de más de 200.000 años de antigüedad. Bautizado formalmente como RVH-1, es el primer resto craneal humano publicado de todo el yacimiento, y sus responsables lo apodan cariñosamente Rui.
El hallazgo, publicado en la revista Journal of Human Evolution, contó con la participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, la Universidad Autónoma de Madrid, el grupo Patricia de la Universidad de Córdoba y otras instituciones nacionales e internacionales.
Por qué un solo hueso puede cambiar el mapa de la evolución humana

Daniel García Martínez, investigador de la UCM y codirector del proyecto, explicó que el hallazgo aporta información sobre las poblaciones que habitaron el interior de la Península Ibérica durante el Pleistoceno Medio, un período que se extiende entre 780.000 y 126.000 años atrás, y sitúa a Ruidera en una posición privilegiada dentro del mapa europeo para estudiar la evolución humana de esa etapa.
Durante décadas, la Submeseta Sur peninsular fue una de las regiones menos conocidas desde el punto de vista paleoantropológico. Rui es, literalmente, la primera pieza de ese rompecabezas que sale a la luz en este yacimiento en particular.
Cómo lograron calcular sus 200.000 años de antigüedad
Determinar la edad del fósil fue uno de los principales desafíos del estudio. El equipo, con la colaboración de especialistas del CENIEH, combinó técnicas de series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente, analizando tanto el propio fósil como los sedimentos donde apareció. Los resultados sitúan a RVH-1 en el Pleistoceno Medio, con una antigüedad probablemente superior a los 200.000 años, justo en un momento decisivo de la evolución humana en Europa.
Un cráneo con rasgos que no deberían estar ahí

El análisis anatómico reveló que el parietal de Ruidera presenta una combinación de rasgos poco frecuente entre los fósiles europeos de esa época. Su morfología resulta notablemente arcaica y se aparta del patrón observado en los neandertales clásicos, con un grosor que recuerda a otros cráneos considerados arcaicos, como el de Ceprano, en Italia, o el de Caune de l’Arago, en el Pirineo francés.
Esa singularidad muestra que en aquella época todavía existían en la Península Ibérica poblaciones de homininos con características poco esperadas, heredadas de linajes ancestrales hasta hace relativamente pocos cientos de miles de años. Según Carlos Palancar, investigador del MNCN, el hallazgo apuntala la idea de que la evolución humana en Europa no fue un proceso lineal, sino un escenario complejo donde coexistieron distintas poblaciones con historias evolutivas diferentes.
Rui es solo la punta del iceberg
Aunque el yacimiento fue localizado hace más de una década, las excavaciones sistemáticas del proyecto Primeros Pobladores del Alto Guadiana recién comenzaron en 2023. Hasta ahora se recuperaron fósiles de animales, abundante industria lítica y numerosos restos humanos adicionales, todavía en estudio, lo que podría convertir a Ruidera en un yacimiento capaz de cambiar la forma de entender la evolución humana en la Península Ibérica.
Sara Díaz Pérez, investigadora de la Universidad de Wroclaw y codirectora del proyecto, fue clara sobre lo que viene: este fósil es solo la punta del iceberg, y Ruidera todavía tiene mucho que contar sobre la evolución humana en Europa.