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Ciencia

Lo persiguieron por parecerse a un lobo, pero el tigre de Tasmania cazaba de una forma mucho más extraña

Gracias a la nueva interpretación de la anatomía de los tilacinos se descubrió que mataba a sus presas más como reptil que como mamífero.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los colonos de Australia, y luego los ciudadanos de lo que se formó como Commonwealth (Mancomunidad) de gobierno autónomo, cazaron al emblemático tigre de Tasmania hasta que se extinguió hace 90 años. Aparentemente, fue debido a un caso fatal de identidad equivocada. El tilacino, marsupial cuyo aspecto similar al de un perro hizo que también se lo llamara lobo de Tasmania, era objeto de temores infundados de que iba a arrasar con el ganado como lo hacían las jaurías de lobos que conocían en Europa.

Desde entonces no ha resultado fácil confirmar cuáles eran los hábitos alimentarios de esta especie que quedó erradicada prematuramente por los ganaderos hostiles y quienes los defendían con violencia. Sin embargo, una nueva interpretación de la anatomía del cráneo del tilacino reveló más no solo sobre lo que comía sino también de la inusual forma en que estas criaturas atrapaban a sus presas. El tigre de Tasmania, según el nuevo estudio que se publicó en Nature Communications, atrapaba presas pequeñas como bandicuts con un mordisco letal y veloz, similar a como lo hacen los cocodrilos.

“Muchos cocodrilos y peces depredadores tienen mandíbulas largas de acción veloz, que usan para cazar a presas ágiles como los peces. Sus mandíbulas suelen ser mucho más largas, con extremos anchos y altos”, dijo la autora principal del trabajo Vera Weisbecker, bióloga evolucionista, en declaraciones.

“Pensamos que el gran tamaño del cráneo del tilacino le permitía morder con fuerza y velozmente”, añadió Weisbecker. “Cuanto más larga es la mandíbula, más rápido se mueve el extremo al morder, y eso aumenta el impacto del ataque”.

Una raza extraña

Si están en lo cierto, el análisis de Weisbecker y sus colegas convertiría al tilacino en el único mamífero conocido capaz de matar mediante un potente mordisco que podía decapitar a su presa. Los investigadores analizaron escaneos 3D y reconstrucciones digitales de 225 especímenes de 14 familias de mamíferos, incluyendo al tilacino, para entender mejor en qué se diferenciaba su anatomía de la de otras especies, y por qué.

El tigre de Tasmania, a pesar de ser bastante más pequeño que un lobo, tenía una cabeza grande, del tamaño de la cabeza del lobo y de forma similar. El inusual caso de evolución paralela causó impacto, como indicaron en el estudio, porque estos dos grupos lejanos de mamíferos están separados por “122 a 166 millones de años de evolución”.

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© Vera Weisbecker, Flinders University

“Pero aunque era grande, su cráneo no tenía la forma del de un gran depredador”, digo Douglass Rovinsky, paleobiólogo y coautor del trabajo. “Más bien, el hocico del tilacino era largo y delgado, casi delicado en lugar de ser robusto como el hocico del lobo gris. Se parece al hocico de un zorro o un chacal, que pueden ser mucho más pequeños que los tilacinos”.

Extinción masiva

Weisbecker tiene sus críticas, y es entendible, respecto del estereotipo de la era colonial que causó la extinción del tigre de Tasmania desde finales del siglo 19 hasta la década de 1930. Lo describe como tragedia prevenible, “una historia de ignorancia y falta de respeto por la singular vida silvestre de Australia y sus custodios autóctonos”.

En su texto en The Conversation, Rovinsky, Weisbecker y sus coautores, aconsejan que los investigadores y conservacionistas deberían recordar que “la ciencia occidental solo es una parte de la historia”.

“La clave en nuestras investigaciones futuras debería ser la respetuosa búsqueda de conocimiento de parte de los custodios autóctonos, que saben sobre la singular vida silvestre de Australia. Después de todo, los pueblos que han convivido con tilacinos durante decenas de miles de años sabían exactamente qué tipo de animal era”, dicen Weisbecker y sus colegas.

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