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Se fueron a vivir al Amazonas con seis hijos y transformaron la selva en escuela, granja y hogar: ¿cómo es su vida diaria en plena selva amazónica?

Cambiaron la comodidad urbana por una casa rodeada de vegetación, animales y cultivos. Ahora, cada integrante de la familia cumple una función esencial desde el amanecer.
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Cuando comienza a salir el sol en la selva amazónica, en esta casa no suenan alarmas ni comienza la carrera para llegar a la escuela o a la oficina. El día arranca con otras prioridades: ordeñar una vaca, cosechar frutas, preparar la tierra, alimentar a los animales y organizar las lecciones de los niños.

Esa es la vida que eligieron Natalie y Michael Porter, una pareja que dejó atrás su rutina en Estados Unidos para instalarse junto a sus seis hijos en la provincia de Napo, en Ecuador. Allí construyeron un hogar orientado a la autosuficiencia, donde la educación, el trabajo agrícola y la convivencia familiar forman parte de un mismo proyecto.

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© Youtube – Ecuador y sus Paisajes Oficial

Su experiencia fue mostrada por los creadores de contenido ecuatorianos Josué y Elie en su canal de YouTube. Las imágenes revelan una dinámica familiar muy diferente de la vida urbana, pero también una organización rigurosa en la que todos tienen responsabilidades.

Cada mañana comienza con una misión diferente

En la casa de los Porter, el ritmo cotidiano está marcado por la luz natural y las necesidades del entorno. No existe una separación tajante entre el hogar, la escuela y el trabajo: los tres espacios se mezclan durante toda la jornada.

Los niños más pequeños estudian en casa, pero también participan en actividades vinculadas con la producción de alimentos y el cuidado de los animales. Dependiendo del día, pueden colaborar en la cosecha de frutas, ayudar a preparar el terreno o realizar alguna tarea sencilla dentro de la propiedad.

Los hermanos mayores, Tommy y Jerry, asumen las obligaciones que requieren más fuerza y constancia. Una de las principales es atender al ganado vacuno, una responsabilidad que comienza temprano y continúa hasta la tarde.

Para evitar que la carga recaiga siempre sobre la misma persona, los jóvenes implementaron un sistema de turnos. Uno de ellos se ocupa de ordeñar la vaca por la mañana, llevarla a pastar y volver a ordeñarla al final del día. En la jornada siguiente, el otro hermano toma su lugar y completa todo el proceso.

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© Youtube – Ecuador y sus Paisajes Oficial

“Al día siguiente, Tommy lo hace todo y yo no tengo que cuidar la vaca”, explicó Jerry al describir una alternancia que les permite cumplir con sus tareas sin abandonar el estudio ni el tiempo libre.

La selva también se convirtió en un enorme salón de clases

La formación de los niños no se limita a los contenidos académicos. El entorno funciona como una extensión del aula, con lecciones prácticas sobre animales, cultivos, herramientas y aprovechamiento de los recursos disponibles.

Jerry, por ejemplo, aprendió a fabricar objetos como arcos, flechas con puntas metálicas y hondas. Estas creaciones forman parte de sus actividades recreativas, pero también reflejan el desarrollo de habilidades manuales que difícilmente encontrarían el mismo espacio dentro de una rutina urbana convencional.

La alimentación familiar combina lo que obtienen del entorno con costumbres que conservaron de su vida anterior. En los videos aparecen frutas cosechadas en la propiedad, pero también platos como waffles acompañados con mermelada casera. La familia no intenta borrar por completo su pasado estadounidense, sino adaptarlo a las condiciones de su nuevo hogar.

Para sostener la educación en casa cuentan, además, con una ayuda especialmente valiosa. La abuela de los niños, que también se llama Natalie, vive con ellos y posee 26 años de experiencia como profesora de ciencias y matemáticas en el sistema escolar de Estados Unidos.

Su presencia permite que los menores mantengan una formación estructurada mientras incorporan conocimientos adquiridos directamente en la naturaleza. Las matemáticas, las ciencias y las tareas escolares conviven así con experiencias que van desde comprender los ciclos de cultivo hasta observar de cerca el comportamiento de los animales.

Una vida menos cómoda, pero construida entre todos

La abuela no participa únicamente en la educación. También ayuda a cocinar, realiza trabajos de crochet y se integra en las actividades domésticas cuando es necesario. Aunque está jubilada, asegura que siempre encuentra alguna forma de colaborar dentro de una familia en la que las tareas se reparten.

Ese principio de cooperación es el que mantiene en funcionamiento el proyecto. En un lugar donde no todos los servicios y comodidades están disponibles de manera inmediata, cada integrante debe aportar algo. La autosuficiencia no aparece como una idea romántica o espontánea, sino como el resultado de una planificación constante.

La experiencia de los Porter propone una relación diferente con el tiempo. Sus jornadas no están dominadas por el tránsito, las reuniones o los horarios escolares tradicionales, sino por el clima, la salida del sol, el crecimiento de los cultivos y las necesidades de los animales.

El cambio, sin embargo, no significa vivir sin reglas. Por el contrario, la familia necesita mantener una estructura precisa para combinar educación, producción de alimentos, cuidado del hogar y descanso. La diferencia es que esas reglas fueron diseñadas por ellos mismos.

En medio del Amazonas ecuatoriano, Natalie, Michael y sus seis hijos encontraron una alternativa radical al modelo urbano que conocían. Su vida puede parecer distante para millones de personas, pero también plantea una pregunta difícil de ignorar: cuánto de nuestra rutina es verdaderamente necesario y cuánto responde a una forma de vivir que nunca nos detuvimos a cuestionar.

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