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Inglaterra escondía bajo tierra un supervolcán capaz de desatar una de las mayores erupciones conocidas

Durante décadas, los científicos intentaron averiguar de dónde provenía la tefra de Kinnekulle. Ahora, todo apunta a que este antiguo gigante fue el responsable.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La expresión “supervolcán oculto” suena un poco contradictoria. Después de todo, estas enormes estructuras geológicas no suelen pasar inadvertidas: son conocidas por su tamaño descomunal y por su capacidad para expulsar cantidades gigantescas de lava, ceniza y roca hacia la atmósfera. Sin embargo, este supervolcán permaneció enterrado frente a la costa oriental de Inglaterra durante cientos de millones de años.

El descubrimiento, descrito en un estudio reciente publicado en GSA Bulletin, permite responder una pregunta que desconcertó a los geólogos durante décadas. Los autores creen que, hace unos 454 millones de años, este supervolcán actualmente extinto protagonizó una de las mayores erupciones conocidas por la ciencia y dio origen a la tefra de Kinnekulle.

Esta extensa capa de ceniza volcánica aparece distribuida por Noruega, Suecia, la región del Báltico, Bielorrusia y Polonia. Sin embargo, hasta ahora nadie había logrado determinar con certeza de dónde provenía.

“Recién ahora contamos con dataciones lo suficientemente precisas como para realizar afirmaciones de esta magnitud”, explicó a la BBC Tim Pharaoh, geofísico del Servicio Geológico Británico y autor principal del estudio. “Es sumamente satisfactorio haber llegado a un resultado tan preciso”.

La reconstrucción de una supererupción prehistórica

Pharaoh y sus colegas del Servicio Geológico Británico y la Universidad de Oslo volvieron a analizar diminutos cristales de circón, cuyo grosor es similar al de un cabello humano. Las muestras habían sido extraídas hace 80 años de perforaciones realizadas en Lincolnshire y Norfolk, dos condados ingleses separados por unos 65 kilómetros.

Estos cristales se forman dentro del magma antes de que se produzca una erupción volcánica. El circón contiene pequeñas cantidades de uranio, un metal radiactivo que, con el paso del tiempo, se transforma en isótopos de plomo.

El análisis de esos isótopos permitió a los investigadores calcular con gran precisión la antigüedad de los cristales. Los resultados mostraron que todos se formaron aproximadamente en el mismo período, hace unos 454,4 millones de años.

Esto indica que fueron depositados durante una misma erupción, ocurrida alrededor de 200 millones de años antes de que los dinosaurios aparecieran sobre la Tierra.

En un estudio anterior, investigadores de la Universidad de Oslo habían obtenido una datación prácticamente idéntica para la tefra de Kinnekulle hallada en la región de Oslo. Esta coincidencia sugiere que la ceniza expulsada desde lo que hoy es el este de Inglaterra atravesó el antiguo mar de Tornquist, que entonces separaba Inglaterra de Escandinavia, y terminó depositándose en el lecho marino de la región escandinava.

De acuerdo con los científicos, la magnitud de aquella erupción debió ser extraordinaria. Se estima que expulsó hacia la estratosfera entre varios cientos y 1.000 kilómetros cúbicos de material de la corteza terrestre, con una fuerza comparable a la detonación de varios miles de bombas de hidrógeno.

Pese a su enorme poder, no existía ninguna señal visible del supervolcán en la superficie.

Un gigantesco sistema volcánico bajo tierra

La razón es que el supervolcán se encuentra actualmente sepultado a gran profundidad. Su centro estaría bajo The Wash, un gran estuario situado frente a la costa oriental inglesa, y se extendería por debajo de una de las regiones más planas de todo el país.

Los datos geofísicos también revelan que probablemente no se trata de una estructura aislada. Todo indica que forma parte de un amplio sistema de calderas volcánicas al que los investigadores denominaron “Complejo Ígneo de The Wash”.

Aunque este sistema perdió hace mucho tiempo la capacidad de entrar en erupción, en el pasado tuvo un potencial explosivo extraordinario.

El hallazgo no solo resuelve el antiguo misterio sobre el origen de la tefra de Kinnekulle, sino que además aporta nueva información sobre la historia geológica de Inglaterra. A medida que los científicos continúen investigando esta compleja región subterránea, podrían aparecer más rastros de un pasado volcánico que permaneció oculto durante cientos de millones de años.

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