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Tecnología

Lo que Europa juró que nunca haría… ahora lo está construyendo en secreto

Lo que antes parecía una fantasía de ciencia ficción ahora se convierte en objetivo real para la industria espacial europea. Doce años después de rechazar una idea que creyeron imposible, sus principales ingenieros están desarrollando una versión propia. ¿Qué cambió y por qué ahora? La respuesta está más cerca de lo que imaginas.
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En 2013, la industria espacial europea desestimaba con arrogancia lo que hoy es una realidad dominante: el aterrizaje y reutilización de cohetes. SpaceX fue ignorada, incluso ridiculizada. Hoy, los gigantes aeroespaciales de Europa intentan desesperadamente recuperar el tiempo perdido, embarcados en proyectos que, hace apenas una década, negaban rotundamente. Esto es lo que ocurre cuando los sueños que se subestimaron, despegan.

El sueño que despreciaron… y que ahora los persigue

Lo que Europa juró que nunca haría… ahora lo está construyendo en secreto
© MaiaSpace.

Doce años atrás, en una conferencia en Singapur, el entonces director de Arianespace en Asia, Richard Bowles, menospreciaba las promesas de SpaceX. “La reutilización es un sueño”, dijo, convencido de que los lanzamientos baratos eran una fantasía. Su confianza reflejaba la visión de una industria consolidada, reacia al cambio y segura de su dominio.

Lo que Bowles no vio venir fue la velocidad con la que los «soñadores» de SpaceX harían realidad sus ideas. Mientras Europa lanzaba con cuentagotas, SpaceX rompía récords: más de 130 misiones en 2024, con decenas de etapas reutilizadas una y otra vez. Era el despertar de una nueva era… y Europa, finalmente, comenzó a abrir los ojos.

Themis y Maia: El mini-Falcon 9 francés que nadie vio venir

Lo que Europa juró que nunca haría… ahora lo está construyendo en secreto
© MaiaSpace.

Presionada por el avance de Estados Unidos y las startups espaciales, ArianeGroup reaccionó en 2019. Junto con CNES, lanzó Themis, un prototipo de etapa reutilizable de bajo coste. La idea era simple pero ambiciosa: copiar lo que SpaceX ya dominaba.

Pese a los retrasos, el proyecto sigue vivo, ahora como base para Maia, el cohete estrella de la nueva filial MaiaSpace. Este lanzador podrá poner 500 kg en órbita y aterrizar en el mar, al igual que su inspiración americana.

Con una configuración basada en metano y oxígeno líquido, Maia será la carta francesa para entrar al juego del New Space. Su éxito dependerá de algo más que tecnología: será cuestión de rapidez, ejecución… y humildad.

SkyHopper: El plan europeo para aterrizar cohetes y borrar el pasado

Lo que Europa juró que nunca haría… ahora lo está construyendo en secreto
© MaiaSpace.

El paso decisivo llega con SkyHopper, una iniciativa enfocada en la recuperación y reutilización total de la primera etapa del Maia. Con apoyo económico de CNES, el objetivo es lograr que cada unidad vuele al menos cinco veces, en ciclos de apenas 12 meses.

El primer aterrizaje está previsto para 2028. Aunque suene lejano, para una industria que negaba todo esto hace poco, representa un salto colosal. Europa no solo está copiando el modelo SpaceX… está admitiendo que, al final, los sueños sí aterrizan.

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