Nacieron con internet en la palma de la mano, pero ahora muchos de ellos querrían soltarla. Una reciente encuesta realizada en Reino Unido arroja una verdad incómoda: gran parte de los jóvenes actuales perciben la hiperconexión como una carga emocional. Las redes sociales, lejos de ser solo entretenimiento, están moldeando —y deteriorando— su bienestar de formas preocupantes.
El lado oscuro de estar siempre conectados

La encuesta, llevada a cabo por el British Standards Institution (BSI) entre más de 1.200 personas de entre 16 y 21 años, deja cifras difíciles de ignorar. El 49% de los participantes afirmó que hubiese preferido crecer en un mundo sin internet. Esta declaración, que suena radical, encuentra eco en otros datos igual de contundentes: el 50% considera que establecer un límite de tiempo en el uso de redes mejoraría su estado emocional.
El informe también refleja cómo la pandemia intensificó la exposición digital: el 74% pasa más tiempo en línea que antes, y dos de cada tres jóvenes dedican más de dos horas diarias a redes como TikTok, Instagram o X. Pero el problema no es solo la cantidad de tiempo, sino lo que sucede después: el 68% de los encuestados asegura sentirse peor consigo mismo luego de usar estas plataformas.
Las mujeres son especialmente vulnerables. El 85% reconoce compararse con cuerpos o estilos de vida que ve online, mientras que el 79% se siente condicionada por contenidos con fines comerciales. Además, más de un tercio fue víctima de ciberacoso.
Comportamientos riesgosos y demandas urgentes

Las conclusiones del estudio también dejan entrever actitudes preocupantes: el 42% de los jóvenes admitió haber ocultado su actividad en línea a sus padres o tutores, el 27% ha usado una identidad falsa y otro 42% mintió sobre su edad para acceder a plataformas.
Estas cifras no solo reflejan una desconexión generacional, sino también una falta de protección estructural. Por eso, muchos jóvenes piden medidas concretas. El 27% apoya la prohibición de teléfonos móviles en entornos escolares, y un abrumador 79% exige que las empresas tecnológicas estén legalmente obligadas a implementar verificaciones de edad y salvaguardas de datos.
¿Una generación que empieza a decir “basta”?
Para Susan Taylor Martin, directora ejecutiva de BSI, esta paradoja digital tiene raíces profundas: “Internet se creó para ampliar las oportunidades, pero también ha abierto la puerta a presiones imprevistas”.
Así, la llamada “generación hiperconectada” comienza a tomar conciencia. Entre algoritmos, comparaciones constantes y una idealización filtrada de la realidad, muchos jóvenes se preguntan si vivir en línea los enriquece o los vacía.
Puede que, en este despertar colectivo, no estén rechazando la tecnología, sino simplemente intentando recuperar algo que parecía perdido: el control sobre su propia identidad.