Recibir un diagnóstico de cáncer transforma la vida en un instante. La atención se centra en la enfermedad, el tratamiento, la supervivencia. Pero en ese torbellino emocional y físico, hay una dimensión esencial que queda en la sombra: la sexualidad. Muchas pacientes callan, otras no saben si pueden hablarlo. Sin embargo, atender esta parte íntima y humana es fundamental para sentirse vivas, deseadas y conectadas con ellas mismas.
El deseo en pausa: cuando el cuerpo cambia, el silencio crece
La irrupción del cáncer sacude cuerpo y mente. Entre los efectos más silenciados está la pérdida del apetito sexual. El impacto emocional del diagnóstico, unido a tratamientos agresivos, suele reducir la libido, sobre todo en los cánceres ginecológicos. En estos casos, no solo intervienen los factores emocionales, sino también los hormonales: los fármacos que inducen la menopausia afectan directamente el deseo y la lubricación.

La ginecóloga y sexóloga Maite Fernández subraya que muchas mujeres en tratamiento hormonal desarrollan sequedad vaginal, y que es fundamental anticiparse con información y acompañamiento profesional: “No deberíamos esperar a que sufran para ofrecer soluciones”.
Sin embargo, muchas pacientes se sienten incómodas o culpables por hablar de sexualidad, como si ese terreno íntimo ya no les correspondiera. Vanesa Jorge, coordinadora de atención psicosocial de la AECC, lamenta que todavía sea un tema tabú: “Sienten que no es prioritario o que no deberían preocuparse por eso en medio de la enfermedad”.
Reconstruirse también es mirarse: el espejo como escenario de lucha
La transformación física que conlleva el cáncer—pérdida de cabello, cicatrices, aumento o pérdida de peso—afecta profundamente la autoestima. Mirarse al espejo puede convertirse en un desafío doloroso. En especial, cuando hay intervenciones como la mastectomía, que alteran directamente la imagen corporal.
Pero esa misma imagen es también el punto de partida para una reconciliación necesaria. La psico-oncóloga Jorge sostiene que no es solo una cuestión estética, sino de identidad. Aceptarse y redescubrirse permite recuperar el vínculo con el propio cuerpo y con el placer.

Las reconstrucciones mamarias inmediatas, por ejemplo, ayudan a muchas mujeres a preservar su autoestima. Según el doctor Alonso Poza, esta intervención mejora no solo el aspecto físico, sino también el enfoque emocional con el que la paciente transita el proceso.
Sin prisa, sin presión: respetar la ausencia del deseo
Aunque recuperar la sexualidad puede ser sanador, también es vital no imponerla. “No tener deseo sexual no es un problema si no lo vivimos como tal”, explica la doctora Fernández. Solo cuando la falta de deseo genera malestar personal se considera un trastorno.
Cada mujer es un universo. Habrá quienes necesiten recuperar su vida sexual como parte de su sanación, y otras que prefieran posponer ese aspecto. Lo importante es que se sientan escuchadas y no juzgadas. Por eso, los profesionales de la salud deben abrir espacio al diálogo, generar confianza y validar todas las emociones.
Porque hablar de sexualidad en el contexto del cáncer no es frívolo. Es profundamente humano. Y, a veces, recuperar el deseo no empieza en la cama, sino en una conversación.
Fuente: Infobae.