Durante millones de años, la Antártida ha permanecido bajo una espesa capa de hielo que oculta un paisaje olvidado. Hoy, gracias a décadas de trabajo científico, se ha publicado el mapa más completo del continente tal como sería sin sus 27 millones de kilómetros cúbicos de hielo. Este avance no solo revela secretos geológicos, sino que permite anticipar las consecuencias del calentamiento global.
Un mapa para ver lo invisible

El British Antarctic Survey (BAS) ha presentado Bedmap3, un modelo topográfico detallado que muestra el relieve oculto de la Antártida. Basado en imágenes satelitales, ondas de radar y datos sísmicos recopilados durante seis décadas, el mapa revela valles profundos, montañas sumergidas y fiordos que antes solo podían imaginarse. Según el investigador Hamish Pritchard, el modelo permitirá entender mejor cómo fluirá el hielo a medida que aumenten las temperaturas globales.
Al igual que un líquido que se derrama sobre una superficie irregular, el hielo se desplaza siguiendo la forma del terreno. Este conocimiento es crucial para modelar futuros escenarios climáticos, en especial si se considera que el derretimiento total del hielo antártico podría elevar el nivel del mar en hasta 58 metros.
Un pasado tropical congelado en el tiempo

La investigación también nos transporta millones de años atrás, a una Antártida sin hielo, con ríos, bosques y un clima similar al de la actual Patagonia. Formando parte del supercontinente Gondwana, la Antártida compartía tierra con África, Australia y Sudamérica. Al separarse y quedar aislada por el movimiento tectónico, comenzó su proceso de congelación.
El geólogo Stewart Jamieson sostiene que, cuando el clima comenzó a enfriarse, pequeños glaciares ocuparon los valles. Luego, la gran capa de hielo que hoy conocemos cubrió el paisaje, deteniendo la erosión y preservando esta geografía prehistórica durante más de 34 millones de años.
Un riesgo mayor del que imaginábamos
El nuevo mapa también ha revelado un dato preocupante: gran parte de la masa de hielo antártica descansa sobre un lecho rocoso por debajo del nivel del mar, lo que la hace más vulnerable al calentamiento de los océanos. Como explica el cartógrafo Peter Fretwell, esto facilita que aguas cálidas penetren bajo los márgenes del continente y aceleren el derretimiento desde abajo.
Con estos datos, la comunidad científica advierte que la estabilidad del hielo antártico podría estar más comprometida de lo que se pensaba. Lo que alguna vez fue selva templada, y hoy es desierto blanco, podría convertirse en un factor decisivo para el futuro del nivel del mar global.