¿Te imaginas un Lumia 925 o un 1020 con Android? Eso que a muchos fans de Android y admiradores de Nokia les parecía un sueño podría haber ocurrido. Según The New York Times, Nokia tenía a un pequeño grupo de ingenieros probando Android en sus smartphones. Luego llegó Microsoft, puso 5.440 millones de euros sobre la mesa, y el resto es historia.

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Según el NYT, ese grupo de empleados estaba ya probando móviles con Android bastante antes de que comenzaran las negociaciones de compra de su unidad de móviles. Los directivos de Microsoft estaban de hecho al tanto de la iniciativa.

Por una parte sorprende, por otra no. Cualquier gran compañía de tecnología (y más Nokia dada su situación) experimenta con todo, lanza proyectos internos confidenciales para probar los equipos, el software de los competidores y hacer mil combinaciones. Pero, dado que el acuerdo previo entre Microsoft y Nokia terminaba a finales de 2014, esta última tendría carta de libertad para presentar un móvil con Android el año que viene. El propio Stephen Elop reconoció el año pasado que "cualquier giro era posible".

La gran mayoría de móviles con Windows Phone vendidos hoy en día a nivel mundial son Nokia. Perder a la finlandesa como principal aliada hubiera sido un desastre para Microsoft, por lo que no es descabellado pensar que los de Redmond quisieran atar la compra lo antes posible y desactivar así la amenaza de un Lumia con Android.

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Un móvil Nokia con Android podría haber sido el arma perfecta de la compañía para intentar colarse de forma rápida y efectiva en la gama media y baja de equipos. Pero también para apostar por la gama alta. De funcionar, hubiera sido el fin de Microsoft en el mundo de los smartphones. Con la compra de la unidad de móviles de la finlandesa, Microsoft sigue más vivo que nunca en el juego. Lo malo: ese sueño de un Lumia con Android se ha desvanecido para siempre. [vía NYT]