Foto: NASA

Cuando Buzz Aldrin, Neil Armstrong y Michael Collins (¡sí, había un tercer astronauta!) abandonaron la Tierra, eran ingenieros, pilotos de pruebas y propiedad del gobierno de Estados Unidos. Cuando regresaron a la Tierra, eran héroes, y no estaban preparados para el estrellato.

Esquire ha publicado un excelente artículo centrado en Michael Collins, el astronauta olvidado que orbitó la Luna en el módulo de mando mientras Aldrin y Armstrong daban saltitos por la superficie. Aunque Collins tenga su lugar en la historia, no tiene el nombre reconocible de Aldrin y Armstrong. Y Collins piensa que es bueno, porque aunque el vuelo a la Luna estuviera plagado de peligros, fue la vuelta a casa lo que casi rompe a Aldrin y Armstrong:

Aldrin luchó contra la depresión y la adicción al alcohol tras su regreso del espacio. En la década de los 70 tuvo dos divorcios, perdió su fortuna y terminó trabajando en un concesionario de Cadillac en Beverly Hills hasta que finalmente abrazó su papel en la cultura pop, haciendo apariciones en The Big Bang Theory y Dancing With the Stars.

Armstrong nunca se acostumbr√≥ a la fama. Se retir√≥ de la NASA un a√Īo despu√©s de la misi√≥n Apolo 11 y se convirti√≥ en profesor de la Universidad de Cincinnati. Su matrimonio se vino abajo despu√©s de que se recluyera en el trabajo tras la muerte de su hija, seg√ļn su bi√≥grafo. Armstrong evitaba las conversaciones sobre su tiempo en la NASA, se mostr√≥ protector de su imagen y se puso furioso cuando un peluquero guard√≥ pelos de su cabeza para venderlos por miles de d√≥lares, seg√ļn The Telegraph.

En 1999, en el 30 aniversario del alunizaje, Aldrin dijo a The Guardian que los hombres no eran capaces de asumir el tratamiento de estrella de cine. Armstrong, que solo asisti√≥ a las celebraciones del 30 aniversario por presiones de la NASA, dijo m√°s tarde que estaba ‚Äúprofundamente decepcionado de que el prop√≥sito de la misi√≥n Apolo 11 pareciera haberse perdido, disipado y enterrado por culpa de los vendehumos y otras tonter√≠as concomitantes‚ÄĚ.

Armstrong muri√≥ en 2012 a los 82 a√Īos. Michael Collins, sin embargo, sobrevivi√≥ no solo al Apolo 11, sino a la fama que le sigui√≥. Si bien ten√≠a una tarea impresionante en la misi√≥n (permanecer sin contacto y totalmente fuera de la vista de los dem√°s humanos durante 47 minutos cuando pasaba por el lado oculto de la Luna), no lleg√≥ a tocar el sat√©lite. Incluso hoy en d√≠a, su nombre no es tan reconocido como el de Buzz Aldrin y Neil Armstrong, pero su matrimonio se mantuvo intacto y trabaj√≥ en varios puestos de alto nivel, como el de Subsecretario de Estado para Asuntos P√ļblicos en 1970 y director del museo Smithsonian. Perderse la caminata en la Luna no parece molestar a Collins.

Advertisement

‚ÄúHonestamente, me sent√≠ realmente privilegiado de estar en Apolo 11, de tener uno de esos tres asientos‚ÄĚ, dijo Collins en una entrevista para la NASA. ‚Äú¬ŅTen√≠a el mejor de los tres? No. ¬ŅPero estaba contento con el que ten√≠a? ¬°S√≠! Y no tengo sentimientos de frustraci√≥n o rencor o lo que sea. Estoy muy, muy feliz por todo‚ÄĚ.