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Ciencia

Los astrónomos detectaron una misteriosa nube metálica que orbita en torno a algo más misterioso todavía

¿Ya dijimos que es misterioso?
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Un equipo de investigadores que investigaba cómo disminuía el brillo de una estrella detectó una nube de polvo y gas de unos 200 millones de kilómetros de ancho. No se sabe qué causó la formación de la nube, ni la naturaleza del objeto que está en el centro.

Entre septiembre de 2024 y mayo de 2025 una estrella llamada J0705+0612, similar a nuestro sol, perdió su brillo unas 40 veces y los investigadores describen el fenómeno en un estudio que se publicó hoy en The Astronomical Journal. Identificaron al culpable: una nube gigantesca que orbita a muy baja velocidad.

“Las estrellas como lo es nuestro sol no dejan de brillar sin razón”, dijo en declaraciones de NOIRLab Nadie Zakamska, profesora de astrofísica de la Universidad Johns Hopkins y coautora del estudio. “Por eso, la disminución drástica de su brillo es un evento muy inusual”.

Una nube que la oscurece

En este caso, Zakamska y sus colegas integraron las observaciones con telescopio y los datos de archivo de la estrella. Concluyeron que por un tiempo una nube de polvo y gas había oscurecido a la estrella. Según sus cálculos, la distancia entre la nube y la estrella es de unos 2 mil millones de kilómetros. Esa estrella está a 3.000 años luz de la Tierra.

Además, hay un tercer jugador que también es misterioso: un vínculo gravitacional parece asociar a la nube con otro cuerpo celeste que está en el borde del sistema planetario de J0705+0612, pero los investigadores todavía no saben qué es. Orbita en torno a J0705*0612, y necesita tener masa suficiente como para que la nube no se desarme. Según sus hallazgos, tiene que tener al menos varias veces la masa de Júpiter. Es un exoplaneta muy grande, o tal vez una enana marrón, o una estrella de muy baja masa.

Si es una estrella, la nube podría ser un disco circunsecundario, un frisbee de material residual que orbita en torno a una estrella compañera menos masiva en un sistema binario. Pero si es un planeta, la nube podría ser un disco circumplanetario. En términos más generales, es raro que se observe a una estrella oscurecida directamente por el disco de un objeto secundario.

¿Qué hay en la nube?

“Cuando empecé a observar la ocultación con espectroscopía esperaba hallar algo sobre la composición química de la nube, porque nunca antes se habían hecho esas mediciones. Sin embargo, los resultados superaron todas mis expectativas”, dijo Zakamska.

Encontraron una cantidad de metales en la nube. Para los astrónomos, todo lo que sea más pesado que el helio es metal. También registraron directamente el movimiento tridimensional del gas, que reveló un “entorno dinámico con vientos de metales gaseosos” como el calcio y el hierro, indican en sus declaraciones.

Tanto J0705+0612 como la nube se mueven de manera independiente según lo revelaron las mediciones de la dirección y velocidad del viento. En combinación con la duración del oscurecimiento, eso brinda una confirmación adicional de la teoría del equipo de que lo que oscurece a la estrella es el disco de otro objeto que orbita alrededor de J0705+0612 en su sistema estelar.

“La sensibilidad del GHOST (Gemini High-resolution Optical SpecTrograph) nos permitió no solo detectar el gas sino medir cómo se está moviendo”, dijo Zakamska. “Es algo que nunca antes habíamos podido hacer en un sistema como este”.

¿Cómo se formó?

El equipo detectó un exceso de infrarrojos, la sobreabundancia de luz infrarroja, que suele señalar la presencia de un disco protoplanetario, remanentes en movimiento alrededor de una joven estrella, que dan lugar a que se formen planetas. Pero J0705+0612 no es una estrella joven porque tiene más de dos mil millones de años, y eso significa que no tendría que tener un disco como ese. La nube en cuestión, entonces, quizá no sea material remanente de cuando la estrella era joven y el sistema producía planetas.

Tal vez se haya formado cuando dos planetas colisionaron en cercanías del sistema planetario de J0705+0612, emitiendo así residuos, polvo y rocas, según piensan los investigadores.

“Este evento nos muestra que incluso en los sistemas planetarios maduros puede haber colisiones a gran escala, y es un vívido recordatorio de que el universo no es estático sino que más bien es una historia continua de creación, destrucción y transformación”, declaró Zakamska.

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