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Ciencia

Los científicos reescribieron la historia detrás de uno de los sacrificios infantiles más famosos de la historia

Una nueva datación por radiocarbono de la llamada “Doncella del Llullaillaco” parece descartar que su sacrificio estuviera relacionado con desastres naturales o con las campañas iniciales de conquista del Imperio inca.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los investigadores la llamaron la “Doncella del Llullaillaco”. Descubierta en 1999 por el arqueólogo Johan Reinhard y su equipo, esta momia excepcionalmente conservada de una niña de 13 años sacrificada por los incas fue hallada cerca de la cumbre nevada del Volcán Llullaillaco, una montaña de 6.739 metros de altura situada en la frontera entre Chile y Argentina.

Literalmente congelada en el tiempo, la joven conocida posteriormente como la “Doncella», ha sido interpretada tradicionalmente como una ofrenda religiosa. Según Reinhard, habría sido convertida en una figura sagrada y venerada durante generaciones como intermediaria entre los habitantes de la región y los dioses. Sin embargo, un nuevo estudio sobre los objetos depositados junto a ella ha añadido una dimensión política y estratégica a este antiguo ritual inca conocido como “capacocha”.

Gracias a una nueva datación por radiocarbono, complementada con análisis geológicos y climáticos de las ofrendas encontradas junto al cuerpo, entre ellas hojas de coca, semillas de mandioca y granos de maíz, los investigadores lograron acotar con mayor precisión el momento en que ocurrió el sacrificio. Este nuevo contexto sugiere que la muerte de la joven estuvo más estrechamente relacionada con las campañas meridionales de los últimos gobernantes del Imperio inca, según la arqueóloga Dominika Sieczkowska-Jacyna y sus colaboradores.

“La capacocha pudo haber sido utilizada deliberadamente como parte de la estrategia política más amplia del Estado inca, funcionando como una herramienta para reforzar su autoridad, transmitir su ideología y responder a desafíos ambientales o sociales”, sostienen los autores del estudio.

En otras palabras, a pesar de su evidente componente religioso y sobrenatural, estos sacrificios humanos podrían haber tenido objetivos que iban más allá de la simple ofrenda a las divinidades de las montañas.

El contexto político detrás del sacrificio

Antes de esta investigación, las estimaciones disponibles situaban el sacrificio de la Doncella del Llullaillaco en algún momento entre los años 1430 y 1520 d.C., un período que abarca casi un siglo y gran parte de la presencia inca en la región.

El nuevo trabajo logró reducir considerablemente ese margen temporal. Los investigadores concluyeron que el ritual probablemente ocurrió entre 1462 y 1507 d.C., recortando más de la mitad del rango estimado anteriormente.

Esta nueva cronología descarta una relación directa con las primeras etapas de expansión del Imperio inca hacia las regiones andinas del sur, ubicadas en los actuales territorios de Chile y Argentina.

Según los autores, los resultados cuestionan la idea de que los sacrificios de capacocha estuvieran vinculados principalmente a la conquista inicial de nuevos territorios o a la consolidación simbólica del dominio imperial sobre regiones recientemente incorporadas.

Por el contrario, la muerte de la Doncella parece coincidir con las campañas posteriores lideradas por los últimos grandes gobernantes incas, Topa Inca Yupanqui y su hijo Huayna Cápac, quienes buscaban fortalecer el control sobre las zonas más australes del imperio.

De acuerdo con esta interpretación, sacrificios como el de Llullaillaco podrían haber servido menos para imponer poder territorial y más para recompensar o reforzar la lealtad de comunidades aliadas al Estado inca.

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© Sieczkowska-Jacyna, et al.

El clima también aporta pistas

Los registros geológicos y climáticos analizados por los investigadores aportaron evidencia adicional a favor de esta hipótesis.

Los datos recopilados por el Global Volcanism Program no muestran señales de actividad volcánica relevante en la época del sacrificio. Esto contradice teorías anteriores que proponían que una erupción o algún otro desastre natural habría motivado la realización del ritual para apaciguar a los dioses.

Además, el equipo examinó registros paleoclimáticos relacionados con el fenómeno de la Oscilación del Sur-El Niño (ENSO). Los resultados no revelaron anomalías climáticas abruptas que pudieran asociarse directamente con el sacrificio de la joven.

Estas comparaciones fueron posibles gracias al análisis de los productos agrícolas hallados junto a la momia. Las hojas de coca, la mandioca y el maíz conservan firmas de radiocarbono que reflejan con bastante precisión las condiciones ambientales existentes durante su crecimiento, probablemente en la temporada inmediatamente anterior al entierro.

En conjunto, la evidencia apunta a que la muerte de la Doncella del Llullaillaco no fue una respuesta desesperada ante una catástrofe natural. Más bien, habría formado parte de una compleja estrategia política y ceremonial mediante la cual el Imperio inca reforzaba vínculos de lealtad, legitimaba su autoridad y proyectaba su influencia en los territorios más alejados de su dominio.

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