Cueva de Denisova, en Siberia, donde aparecieron los restos de la subespecie. Foto: Cheburgenator/Wikimedia

Nuestro ADN es mucho más diverso de lo que cremos, y no nos referimos a las variedades que vulgarmente conocemos como “razas”, sino de nuestra especie en su conjunto. Un nuevo estudio de ADN acaba de descubrir que los seres humanos modernos tenemos parte de otra especie yaextinta: los denisovanos.

Existen tan pocos restos de los misteriosos denisovanos que su estatus como subespecie humana ni siquiera es permanente aĂșn. Se les conoce como denisovanos, hominidos de Denisova, Homo altai, u Homo sapiens ssp. Los Ășnicos restos que prueban su existencia son una falange del dedo meñique y dos dientes descubiertos en la cueva Denisova en la remota regiĂłn de los montes Altai al sur de Siberia. En cierto modo son primos de los Neanderthales y de los homo sapiens modernos. En 2010, sel ogrĂł secuenciar el ADN de los denisovanos, pero nunca se habĂ­a comparado con el ADN de los humanos actuales en un estudio a gran escala.

Una réplica del hueso de la falange de un Denisovano hallado en Siberia.
Photo: Thilo Parg/Wikimedia

La cuestión es que estos antiguos pobladores de Siberia no desaparecieron en la noche de los tiempos sin dejar rastro. Se sabe ya que varias poblaciones de seres humanos modernos se unieron a otras de Neanderthales y que parte de nuestro ADN actual procede de esa especie. Ahora, un nuevo y detallado estudio paleogenético demuestra que parte de los seres humanos modernos conserva genes de denisovanos.

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Image: Browning et al./Cell

Al comparar el ADN de esta especie extinta con 5.600 muestras de ADN moderno proveniente de seres humanos de Europa, Asia, América y Oceanía, los investigadores han llegado a la conclusión de que los seres humanos modernos se aparearon con Denisovanos en al menos dos momentos de la historia.

No estamos hablando de un romance entre dos individuos a lo Romeo y Julieta, sino de poblaciones enteras conviviendo juntas durante largo tiempo y teniendo descendencia hĂ­brida. La herencia de aquellos contactos se mantiene hoy viva en seres humanos modernos de OceanĂ­a y del sudeste asiĂĄtico en regiones como PapĂșa.

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Los investigadores no tienen claro dĂłnde tuvo lugar ese cruce entre ambas especies, pero sĂ­ que tuvo lugar poco despuĂ©s de que los primeros Homo sapiens abandonaran África, hace alrededor de 50.000 años. El estudio sugiere que en algĂșn momento de la historia humana los Denisovanos se extendieron por Asia casi tanto como los humanos modernos.

La Ășnica pega del estudio es que seguimos sin encontrar mĂĄs restos de esta misteriosa especie, lo que limita mucho la variedad genĂ©tica de la que disponemos para comparar. Por ahora, lo que estĂĄ claro es que no se puede considerar al ser humano moderno como el resultado de una sola subespecie que se impuso a las demĂĄs como se creĂ­a hasta ahora. El ADN de nuestros ancestros era mucho mĂĄs variado de lo que creemos, y eso no solo tiene implicaciones desde el punto de vista de la paleontologĂ­a. Puede incluso ayudar a conocer mejor dolencias del ser humano actual. [vĂ­a Cell]