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Ciencia

Los investigadores no logran entender por qué unos chimpancés están matando a los que eran sus amigos

“A muchos de ellos los conozco desde que nacieron, y ahora los veo matándose los unos a los otros”
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 5 minutos

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Durante dos décadas una comunidad de chimpancés vivió en armonía en Uganda. Pero luego el grupo se dividió, y uno de los grupos empezó a masacrar a los del otro.

El grupo más grande de chimpancés salvajes que conocen los investigadores, los chimpancés Ngogo del Parque Nacional Kibale, se convirtió en una comunidad violenta. Desde que se separaron en 2019 los miembros del grupo más pequeño de los dos ya mataron a 24 individuos – machos adultos y también, infantes – del grupo mayor. Los investigadores ya sentían confusión, que aumentó al ver que el grupo de las víctimas no tomaba represalias. Hoy se publicó su estudio en Science, y según los investigadores, los resultados podrían tener implicancias para entender los conflictos humanos.

Los investigadores han estado estudiando a estos chimpancés durante más de 30 años, y en los primeros 20 años el grupo vivía en armonía. Aumentaban en número, por lo que la comunidad se iba haciendo más fuerte. Pero eso no significa que no hubiera violencia, ya que de hecho, los chimpancés actuaban en conjunto para atacar a sus vecinos, matándolos y apoderándose de sus territorios, teniendo así acceso a más alimentos. Un estudio de PNAS del año pasado mostró que aumentó la supervivencia de las crías y la fertilidad de las hembras en la comunidad de los chimpancés Ngogo después de que ganaron más terreno y más alimento.

“Eran todos esos beneficios que lograban cuando trabajaban juntos, como grupo colectivo. Por eso, tras documentar eso durante tantos años me sorprendió, y creo que a todos también, que en 2015 empezara la división”, dijo  John Mitani, ecologista de la conducta de los simios de la Universidad de Michigan en su comunicación con Gizmodo. En general, es muy inusual que haya divisiones permanentes en las comunidades de chimpancés, y los análisis genéticos indican que ocurren más o menos cada quinientos años.

“Los hallazgos que se informan en este trabajo me resultan difíciles de entender porque son chimpancés a los que he estudiado durante 30 años. A muchos los conozco desde que nacieron, y ahora veo cómo se matan los unos a los otros”, añadió.

No es una matanza común

No solo sorprende el derramamiento de sangre, ya que se sabe que los chimpancés son muy xenofóbicos y es común que maten a los miembros de grupos rivales, explicó Mitani. Lo que no es normal es que maten a los que antes pertenecían a su grupo. Los machos nunca abandonan su grupo, y por eso están matando a individuos con los que convivieron durante toda su vida.

La pregunta es: ¿por qué? Mitani, coautor de los dos trabajos de investigación, explicó que la división probablemente se debió a una mezcla de cosas, incluyendo el hecho de que el grupo se estaba haciendo demasiado grande, con un pico de más de 200 miembros. De hecho, cuando los grupos se vuelven tan numerosos, es común que las especies de primates empiecen a dividir sus comunidades. Porque cuantos más miembros hay, mayor será la competencia por alimentarse. La división disminuye la competencia. El crecimiento de la comunidad de los chimpancés de Ngogo probablemente también agravó la competencia reproductiva.

En 2015 surgió un nuevo macho alfa cuando empezaron a estallar los antagonismos. Ese es otro factor posible. Las observaciones de otros grupos de chimpancés revelan que el aumento de la agresión suele darse después de cambios en la jerarquía de dominancia entre los machos, según Mitani. Cambian las relaciones sociales en los machos y toda esa dinámica tal vez contribuyó a los conflictos internos. Además, la división del grupo comenzó un año después de que murieran algunos machos adultos, individuos que tal vez tuvieran un rol importante en mantener la unión en el grupo numeroso.

Los chimpancés participan de una dinámica social de “fisión-fusión”, en la que los individuos pasan tiempo a lo largo del día con subgrupos diferentes. “Pueden pasar días, semanas o hasta meses sin ver a algunos de los chimpancés de su grupo”, le dijo a Gizmodo  Aaron Sandel, coautor del nuevo trabajo y codirector del Proyecto Chimpancé Ngogo. «Pero lo que vimos es muy diferente. El grupo se polarizó. Lo que antes eran vecindarios con un grupo de cohesión, ahora se convirtió en grupos separados, y han dividido el territorio en dos”.

El grupo más pequeño, que llamaron occidental, empezó a atacar al grupo central. Es confuso porque el grupo más numeroso tendría que aprovechar su superioridad numérica y atacar al grupo más pequeño. Sin embargo, eso no es todo porque solamente el grupo accidental es el que ataca. De hecho, el grupo central no ha tomado represalias incluso siendo muchos más que sus asesinos en el principio de la contienda. “No pelean para defenderse, y la consecuencia es que sufren”, dijo Mitani.

Implicancias para los humanos

¿Qué relevancia tiene esto para los humanos? Sandel señala que los chimpancés no tienen etnias ni religiones, dos elementos que en los humanos suelen ser hallados como culpables de las guerras civiles. Aunque destaca que la situación de los chimpancés de Ngogo no es una guerra civil, Sandel cree que el conflicto tiene su motivo en el cambio de relaciones.

“Los marcadores culturales de la identidad de grupo sin duda tienen que ver con las guerras humanas, incluyendo las guerras civiles. Pero es posible que estas grandes divisiones culturales sean secundarias y que la dinámica interpersonal sea lo primario: las amistades, las bandas, las rivalidades. Es una hipótesis que tenemos que probar”, explicó. “Pero si es cierto que los conflictos en los humanos se ven impulsados por la dinámica interpersonal, nuestra estrategia de resolución de conflictos tiene que centrarse en la dinámica interpersonal”.

El “estudio sugiere que las diferencias culturales tal vez no sean tan importantes para la guerra humana como pensábamos”, dijo  Luke Glowacki, antropólogo de la Universidad de Boston. “Más bien, hay procesos evolutivos profundos y básicos que tienen su rol en la guerra humana”, le dijo Glowacki a Gizmodo. El antropólogo no participó del estudio.

Sin embargo, para Mitani el estudio ofrece la oportunidad de reflexionar sobre las diferencias entre los humanos y los chimpancés. “Nos separamos de ellos hace unos seis a ocho millones de años y desde entonces, cambiamos en aspectos importantes. Ante todo, somos capaces de vivir en paz los unos con los otros en un mundo donde hay más de ocho mil millones de personas. Es una gran diferencia con respecto a los chimpancés, y eso me da esperanza, en especial en esta época de creciente polarización”, dijo Mitani.

Por mi parte, pienso que es hora de que las personas recuerden una vez más cómo cooperar los unos con los otros.

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