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Tecnología

Los mismos fabricantes chinos que le ganaron terreno a Tesla con autos eléctricos ahora producen el 97% de los robots humanoides del mundo

Hace cinco años, un auto eléctrico chino era una rareza fuera de China. El libreto que usaron para revertir eso (escala, componentes locales, precios agresivos) es exactamente el mismo que están aplicando ahora con robots de dos piernas
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BYD, Xpeng, Chery, Leapmotor, Geely y Xiaomi construyeron en apenas un lustro una industria de vehículos eléctricos capaz de plantarle cara a Tesla y a las automotrices tradicionales fuera de China. Ese mismo grupo de marcas está aplicando ahora la misma fórmula (dominar la tecnología, escalar la fabricación y bajar los costos) a un producto completamente distinto: robots humanoides pensados para ser asequibles y producidos en volúmenes masivos.

Un dominio que ya es abrumador

EE.UU. teme que un robot extranjero pueda espiar, mapear una fábrica o recibir órdenes a distancia. Acaba de cerrar la puerta a los nuevos humanoides y perros robóticos fabricados fuera del país
© Magnific.

Los números ya reflejan esa apuesta. Según datos de la firma Smart Analytics Global difundidos por Bloomberg, los fabricantes chinos representaron más del 97% de los envíos globales de robots humanoides durante el primer semestre de 2026, sobre un total mundial de unos 19.100 robots, más del triple que en el mismo período del año anterior. Agibot lideró el mercado con 8.400 unidades (44% del total), seguida por Unitree con unas 5.900. Un informe distinto de Morgan Stanley, centrado en pronósticos de crecimiento, proyecta que los envíos anuales de robots humanoides chinos podrían llegar a 446.000 unidades para 2030, frente a las 50.000 estimadas para este año.

De las cuatro ruedas a las dos piernas

Empresas de robótica especializadas como Unitree o Agibot llevan la delantera técnica, pero cada vez más fabricantes de autos se suman al mismo terreno: BYD tiene un modelo humanoide en desarrollo, Xiaomi ya tiene uno trabajando a tiempo completo en una de sus fábricas de autos, Nio se asoció con startups del sector, XPeng avanza con su robot Iron y Leapmotor prepara la presentación del suyo. La razón detrás de ese movimiento colectivo no es casualidad: todas estas compañías vienen levantando grandes rondas de financiamiento gracias al interés que despierta la robótica humanoide entre los inversores.

Por qué un auto eléctrico ya es casi un robot

La transición tiene más lógica técnica de la que parece a simple vista. Un auto eléctrico moderno está cargado de sensores que interpretan el entorno, un procesador que analiza esos datos en tiempo real y sistemas que permiten maniobrar, esquivar obstáculos y frenar de emergencia, la misma base tecnológica que necesita un robot humanoide para moverse de forma autónoma en el mundo real. A esa base se suma la experiencia de fabricación en cadenas de montaje que estas empresas ya dominan gracias a años construyendo autos. El propio Elon Musk sostuvo hace tiempo que Tesla no era una empresa de autos sino de robótica, y en esa misma lógica, Unitree presentó recientemente lo que describe como el primer robot humanoide impulsado por un modelo de mundo, una tecnología que también resulta clave para mejorar la conducción autónoma.

Una apuesta de Estado

El impulso no es solo empresarial. El gobierno chino definió a la robótica humanoide como una de las prioridades de su plan quinquenal, en línea con su objetivo declarado de convertirse en la primera potencia tecnológica mundial en el corto plazo. Esa apuesta se refleja en la cantidad de patentes: China registró más de 5.600 entre 2020 y 2025, frente a las 1.500 de Estados Unidos en el mismo período, según SCMP. Tesla, por su parte, derivó parte de la producción de sus fábricas para pasar de ensamblar autos a montar el robot Optimus, evidencia de que la apuesta por convertir la manufactura automotriz en manufactura robótica no es exclusiva de las empresas chinas.

El próximo objetivo: robots baratos en masa

Estados Unidos mantiene una ventaja en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial de frontera, pero China cuenta hoy con algo más difícil de igualar a corto plazo: una cadena de suministro de componentes local ya madura y la capacidad de escalar la producción sin que los costos se disparen. Si el objetivo final es inundar el mercado mundial con robots humanoides asequibles, esa combinación de fabricación barata y volumen masivo (la misma que ya funcionó con los autos eléctricos) es exactamente la ventaja que China necesita para repetir la jugada.

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