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Ciencia

Marruecos construye una planta desalinizadora 100% eólica junto al desierto: va a regar 5.000 hectáreas donde antes no crecía nada

El agua de mar no sirve para regar tal como sale del océano. Pero si se le suma viento en vez de combustibles fósiles, el mismo proceso que la vuelve apta para los cultivos deja de sumarle huella de carbono al problema
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A unos 130 kilómetros al norte de la ciudad de Dakhla, en el Sáhara Occidental (territorio administrado por Marruecos), avanza uno de los proyectos hídricos más ambiciosos del sur del país. La región enfrenta una fuerte escasez de agua dulce, agravada por sequías recurrentes, así que el gobierno marroquí apostó por una fuente que ahí nunca falta: el océano Atlántico.

Cómo funciona el sistema

Marruecos decidió no esperar a que volviera la lluvia. El país está construyendo una red gigante de desalinizadoras para convertir el agua del mar en la nueva base de su suministro
© Shutterstock / Luciano Santandreu.

El proyecto combina una planta desalinizadora de agua de mar mediante ósmosis inversa con un parque eólico de 60 megavatios que le suministra toda la energía que necesita para funcionar, según Assahifa. Una vez terminada, la planta tendrá capacidad para producir unos 37 millones de metros cúbicos de agua desalinizada al año: 30 millones destinados a riego agrícola y los 7 millones restantes para reforzar el suministro de agua potable de la ciudad de Dakhla.

De agua salada a 500.000 toneladas de verduras

El agua desalinizada va a irrigar una zona agrícola nueva de 5.000 hectáreas, desarrollada específicamente para este proyecto. Según estimaciones del Ministerio de Agricultura marroquí, la iniciativa permitiría producir más de 500.000 toneladas de verduras al año y generar más de 1.000 millones de dirhams (unos 100 millones de dólares) de valor económico agregado anual, además de crear alrededor de 25.000 puestos de trabajo permanentes en una región que hoy depende en gran medida de la pesca y el turismo.

Un proyecto que lleva años de construcción

Planta En Desierto
© Oli_of_the_valley – Shutterstock

La iniciativa se enmarca dentro de una asociación público-privada cuyos contratos se firmaron en noviembre de 2019, con una inversión total estimada en unos 2.600 millones de dirhams (cerca de 260 millones de dólares). El parque eólico quedó terminado en abril de 2025, mientras que la planta desalinizadora y la red de riego alcanzaron avances de obra superiores al 75% y al 85% respectivamente hacia comienzos de 2026, con pruebas operativas del sistema previstas para el arranque de ese mismo año.

Parte de una estrategia nacional más amplia

El proyecto de Dakhla no es un caso aislado: forma parte de una estrategia nacional marroquí para diversificar sus fuentes de agua frente al estrés hídrico creciente, que incluye la construcción de varias plantas desalinizadoras a lo largo de las provincias del sur. El objetivo declarado del país es alcanzar una capacidad combinada de desalinización de 1.700 millones de metros cúbicos de agua al año para 2030, una apuesta que busca reducir la presión sobre los acuíferos subterráneos y sostener la expansión agrícola en zonas donde, hasta hace poco, el agua dulce era el recurso más escaso de todos.

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