China lleva años mostrando robots humanoides capaces de correr, boxear o realizar movimientos cada vez más precisos, pero la verdadera revolución robótica del país está ocurriendo lejos de los escenarios. En fábricas de automóviles, electrónica y maquinaria pesada, millones de robots industriales ya realizan tareas que hasta hace poco dependían directamente de trabajadores humanos.
Actualmente, más de dos millones de robots trabajan en las fábricas chinas, una cifra superior a la de cualquier otro país. Al mismo tiempo, China fabrica más de la mitad de los robots industriales producidos en todo el mundo, consolidando una enorme cadena de suministro que incluye motores, sensores, baterías, engranajes y componentes electrónicos.
La apuesta forma parte de la estrategia de Pekín para impulsar lo que Xi Jinping denomina las “nuevas fuerzas productivas”, una combinación de inteligencia artificial, automatización, robótica y manufactura avanzada con la que China pretende competir directamente con Estados Unidos en algunas de las tecnologías más importantes de las próximas décadas.
Robots que pueden realizar casi todas las tareas repetitivas
En Chengdu, la empresa CRP Technology lleva nueve años fabricando brazos robóticos destinados a sectores como el automóvil, la electrónica y la energía eólica. Cada unidad puede adaptarse a las necesidades específicas de una fábrica y, según la compañía, programarse para realizar más del 90% de determinadas tareas repetitivas.
La siguiente etapa consiste en conseguir que esos robots tengan mayor autonomía. Los ingenieros de CRP están desarrollando máquinas capaces de realizar diferentes operaciones dentro de una misma fábrica y, eventualmente, participar incluso en la fabricación de otros robots.
So, what's up in China? 🇨🇳 Issue 312 | 20 Mar – 6 Apr 2026 👇
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— Ashley Dudarenok (@AshleyDudarenok) April 7, 2026
Por ahora, esos prototipos siguen dependiendo considerablemente de los humanos y realizan movimientos relativamente sencillos. Pero los responsables del proyecto creen que la combinación con inteligencia artificial podría permitir que las máquinas sean progresivamente capaces de interpretar su entorno y ejecutar tareas más complejas.
Algunas fábricas ya están prácticamente automatizadas
El fabricante chino de vehículos eléctricos Leapmotor ofrece una muestra de hasta dónde puede llegar esa transición. En su planta de Hangzhou, los robots intervienen prácticamente durante todo el proceso de fabricación de los automóviles.
Según la compañía, sus talleres de estampación, soldadura y pintura han alcanzado prácticamente el 100% de automatización. Los trabajadores humanos siguen teniendo un papel fundamental en mantenimiento, inspecciones, resolución de problemas y controles finales, pero la proporción de tareas realizadas directamente por máquinas continúa creciendo.
Esta capacidad supone una ventaja importante para China. En lugares como Shenzhen existe un ecosistema industrial tan concentrado que una empresa puede conseguir en pocas horas prácticamente todos los componentes necesarios para fabricar un robot, mientras que en otras regiones del mundo ese mismo proceso puede requerir días.
China también necesita robots porque tendrá menos trabajadores
La automatización no responde únicamente a una competencia tecnológica con Estados Unidos. China también se enfrenta a un problema demográfico.
Su población envejece rápidamente y las previsiones recogidas en el artículo indican que más de un tercio de los habitantes podría tener más de 60 años para 2035. Al mismo tiempo, el país podría perder decenas de millones de habitantes durante la próxima década.
Para una economía que depende enormemente de la fabricación, disponer de menos trabajadores puede convertirse en un problema estructural. Los robots aparecen así como una posible forma de mantener la capacidad productiva aunque disminuya la fuerza laboral.
Pero la transición también genera una contradicción importante. Aproximadamente 120 millones de personas continúan trabajando en el sector manufacturero chino, por lo que automatizar demasiado rápido podría dejar a millones de trabajadores frente a una transformación laboral difícil de absorber.
La próxima batalla será poner la IA dentro de millones de máquinas
Estados Unidos mantiene una ventaja importante en algunos de los modelos de inteligencia artificial más avanzados, mientras China cuenta con una enorme fortaleza industrial para construir los componentes físicos de los robots. La pregunta es qué ocurrirá cuando ambos mundos terminen uniéndose.
Por eso Pekín también está invirtiendo en educación. Centros técnicos como el de Hangzhou forman desde edades muy tempranas a estudiantes en programación, robótica, motores, aeronáutica y procesamiento de tierras raras. Algunas empresas incluso reservan a esos alumnos antes de que terminen sus estudios debido a la demanda de técnicos especializados.
La gran carrera tecnológica podría dejar de centrarse solamente en quién desarrolla el modelo de IA más inteligente. El siguiente paso será decidir quién consigue introducir esa inteligencia dentro de millones de máquinas capaces de fabricar, transportar, construir y trabajar prácticamente sin descanso. Y en ese terreno China ya está preparando algo mucho más grande que una generación de robots humanoides: está intentando transformar toda su industria alrededor de ellos.