Los fósiles de animales más antiguos que se conocen tienen unos 574 millones de años. Son organismos extraños, de cuerpo blando, muy distintos de cualquier criatura actual. Durante décadas, esa fecha marcó el comienzo aproximado de la historia animal en la Tierra. Un nuevo estudio sugiere que esa historia empezó mucho antes, entre 100 y 200 millones de años antes, y que simplemente no dejó rastros que hayamos encontrado.
El trabajo, publicado el 2 de octubre en la revista Science Advances, estima que los primeros animales surgieron hace entre 700 y 800 millones de años. La investigación fue liderada por Orin Lole Durbin, de la Universidad Tecnológica de Virginia, y Ross Anderson, de la Universidad de Oxford, junto a Derek Briggs, de la Universidad de Yale, y otros investigadores de la ETH de Zúrich y la Universidad de California en Berkeley.
Un reloj escondido en los genes

Si no hay fósiles, ¿cómo se puede fechar algo? La respuesta está en el ADN. Los científicos usaron una técnica llamada reloj molecular, que se basa en una idea sencilla: las mutaciones genéticas se acumulan con el tiempo a un ritmo relativamente constante. Al comparar el ADN de especies actuales y medir cuántas diferencias las separan, es posible calcular hace cuánto tiempo compartieron un ancestro común.
El método tiene un punto débil: necesita fósiles para calibrar el reloj, como si fueran mojones en una ruta. La novedad de este estudio es que usó tres yacimientos excepcionales, de entre 850 y 730 millones de años, ubicados en Australia, Noruega y el estado de Arizona, en Estados Unidos. Esos sitios conservaron con gran detalle microorganismos de la época, pero ningún animal, lo que permitió fijar un límite máximo para la aparición de los primeros.
Antes del planeta congelado

Las fechas tienen implicaciones fascinantes. Hace unos 720 millones de años, la Tierra entró en una serie de glaciaciones extremas conocidas como “Tierra bola de nieve”, durante las cuales el hielo pudo cubrir gran parte o la totalidad del planeta. Si el estudio está en lo cierto, los primeros animales ya existían antes de esas glaciaciones, o surgieron durante ellas, y lograron sobrevivir a uno de los períodos más hostiles de la historia del planeta.
Eso podría obligar a replantear algunas ideas. Una hipótesis muy difundida sostiene que la aparición de los animales estuvo ligada a un aumento de oxígeno ocurrido después de esas glaciaciones. Un origen más temprano sugeriría que los primeros animales, probablemente diminutos y simples, se las arreglaron con menos oxígeno del que se suponía.
¿Por qué no hay fósiles?
Si los animales existían hace 800 millones de años, ¿dónde están sus restos? Una explicación habitual es que eran muy pequeños, de cuerpo blando y sin esqueleto, características que hacen muy difícil su fosilización. Además, las condiciones para preservar organismos tan delicados son extremadamente raras, y los yacimientos de esa época que conservaron microfósiles no necesariamente estaban en los ambientes donde vivían los primeros animales.
“El momento del origen de los animales arroja luz sobre las velocidades de la evolución, el momento de las innovaciones biológicas y los procesos de diversificación”, explicó Derek Briggs, profesor de la Universidad de Yale y coautor del trabajo.
Una búsqueda que recién empieza
El estudio no cierra el debate, pero cambia la pregunta. En lugar de preguntarse cuándo aparecieron los animales a partir de los fósiles conocidos, los paleontólogos ahora tienen una ventana concreta de tiempo en la que buscar. Si las fechas son correctas, en alguna roca de hace más de 700 millones de años podrían esconderse los rastros de nuestros ancestros más remotos, esperando a ser encontrados.