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Ciencia

Los restos del Faro de Alejandría emergen del fondo del mar tras siglos ocultos. Cómo la arqueología subacuática está devolviendo forma a la maravilla perdida

Bloques de decenas de toneladas han sido recuperados del puerto de Alejandría como parte de un proyecto que busca reconstruir digitalmente el faro más famoso de la Antigüedad. El rescate no pretende levantar de nuevo la torre, sino recomponer su arquitectura y su historia con herramientas del siglo XXI.
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La imagen del Faro de Alejandría lleva siglos atrapada entre grabados idealizados y descripciones fragmentarias de autores clásicos. Sabemos que fue uno de los edificios más altos del mundo antiguo y un símbolo del poder tecnológico de la ciudad fundada por Alejandro Magno, pero su forma exacta sigue siendo, en buena medida, una hipótesis. La arqueología subacuática está empezando a rellenar esos huecos sacando a la luz piezas que, durante siglos, permanecieron ocultas bajo el puerto moderno.

Sacar a la superficie una maravilla que llevaba siglos bajo el agua

Los restos del Faro de Alejandría emergen del fondo del mar tras siglos ocultos. Cómo la arqueología subacuática está devolviendo forma a la maravilla perdida
© GEDEON Programmes / CEAlex.

El fondo marino frente a Alejandría es un yacimiento arqueológico disperso. Terremotos, derrumbes y siglos de transformación urbana fueron fragmentando el faro y dejando sus bloques monumentales esparcidos por el lecho del puerto. Recuperar piezas de hasta decenas de toneladas no es una operación simbólica: es una intervención compleja que exige coordinación entre buzos, grúas y equipos de conservación para no dañar estructuras que llevan siglos sometidas al agua salada.

Lo relevante del rescate no es solo el gesto de “devolver” restos a la superficie, sino la información que aportan. Cada bloque recuperado conserva huellas de talla, encajes y sistemas de unión que permiten inferir cómo se levantó la torre y cómo se distribuían sus espacios.

Un faro reconstruido en digital, no en piedra

Los restos del Faro de Alejandría emergen del fondo del mar tras siglos ocultos. Cómo la arqueología subacuática está devolviendo forma a la maravilla perdida
© GEDEON Programmes / CEAlex.

El objetivo del proyecto no es reconstruir físicamente el faro en el puerto actual, algo inviable por razones urbanas y patrimoniales. La apuesta es crear un gemelo digital: un modelo tridimensional detallado que integre las piezas recuperadas con los datos obtenidos mediante fotogrametría y escaneado subacuático.

Esta estrategia permite algo que hasta hace poco era imposible: probar hipótesis arquitectónicas sin tocar los restos originales. Los investigadores pueden “ensamblar” virtualmente bloques, puertas y pavimentos para explorar cómo encajaban en el conjunto del edificio y cómo pudo ser su estructura real, más allá de las reconstrucciones idealizadas que circulan en libros y museos.

Un puerto que también se ha hundido con el tiempo

El rescate de los restos del faro va acompañado de otra constatación menos visible: la transformación del propio litoral. Parte de la Alejandría antigua se encuentra hoy sumergida debido a cambios en el nivel del mar y a la subsidencia del terreno. Esto convierte al puerto en un archivo arqueológico accidental, donde estatuas, columnas y elementos arquitectónicos han quedado “congelados” bajo el agua.

Estudiar estos restos no solo sirve para entender el faro, sino también para reconstruir cómo era el frente marítimo de una de las ciudades más importantes del Mediterráneo antiguo. La arqueología subacuática se convierte así en una herramienta para leer la historia urbana de Alejandría, no solo la de su monumento más famoso.

Del mito a la evidencia material

Los restos del Faro de Alejandría emergen del fondo del mar tras siglos ocultos. Cómo la arqueología subacuática está devolviendo forma a la maravilla perdida
© Isabelle Hairy – Centre d’Etudes Alexandrines.

El Faro de Alejandría ha sobrevivido más como imagen mítica que como objeto físico. Su silueta, repetida en ilustraciones durante siglos, ha moldeado nuestra idea de lo que fue, aunque muchas de esas representaciones se basaban en descripciones vagas. Cada bloque recuperado reduce un poco ese margen de imaginación.

No se trata de “resucitar” la maravilla en el sentido literal, sino de devolverle una base material sólida. Pasar del faro como icono legendario al faro como edificio concreto, con medidas, materiales y soluciones constructivas identificables. En ese tránsito, la tecnología digital juega un papel clave: convierte fragmentos dispersos en una arquitectura comprensible.

Una nueva forma de hacer arqueología de grandes monumentos

Este tipo de proyectos marca un cambio en cómo se estudian las grandes obras del pasado. En lugar de reconstrucciones físicas invasivas, se apuesta por la combinación de rescate selectivo, documentación exhaustiva y modelado digital. El resultado no es una réplica turística, sino un conocimiento más preciso de cómo se construyó una de las estructuras más emblemáticas del mundo antiguo.

La maravilla no vuelve a levantarse sobre el puerto de Alejandría, pero sí vuelve a existir de una forma nueva: como un edificio que puede estudiarse, recorrerse virtualmente y, por primera vez en siglos, comprenderse más allá del mito.

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