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Ciencia

Los telescopios Cherenkov podrán detectar explosiones cósmicas en segundos y revelar secretos del universo

Una nueva generación de telescopios promete cambiar la forma de estudiar las explosiones más violentas del cosmos. Su capacidad para reaccionar en segundos podría revelar señales que hasta ahora resultaban difíciles de investigar.
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El universo está lleno de fenómenos capaces de liberar cantidades extraordinarias de energía en intervalos de tiempo muy breves. Algunas explosiones cósmicas desaparecen casi tan rápido como aparecen, lo que convierte su observación en una carrera contra el reloj para los astrónomos. Sin embargo, una nueva tecnología promete cambiar las reglas del juego: telescopios capaces de girar rápidamente hacia el lugar donde se produce uno de estos acontecimientos y captar señales que otros instrumentos no pueden detectar de la misma manera.

El objetivo es comprender mejor qué ocurre durante estos episodios extremos, de dónde proceden las partículas más energéticas y qué procesos físicos se esconden detrás de ellos. Para lograrlo, una red internacional de observatorios está desarrollando instrumentos diseñados específicamente para estudiar una de las formas de radiación más difíciles de investigar: los rayos gamma de muy alta energía.

Un diseño pensado para perseguir los fenómenos más violentos del cosmos

Los cuatro grandes telescopios de la red Cherenkov, integrada en el Observatorio del Conjunto de Telescopios Cherenkov (CTAO), representan una nueva herramienta para explorar el universo. Su principal particularidad no consiste únicamente en captar radiación extre

Según explicó Valentín Martínez, director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), estos instrumentos pueden orientarse hacia una región concreta del cielo en cuestión de segundos. Esa velocidad resulta fundamental para estudiar explosiones cósmicas que no permanecen activas durante mucho tiempo o cuya intensidad cambia rápidamente.

A diferencia de los telescopios convencionales instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla española de La Palma, los instrumentos Cherenkov no necesitan una cúpula protectora tradicional. Su estructura y sus características ópticas responden a una función diferente: detectar los breves destellos de luz producidos cuando partículas de alta energía interactúan con la atmósfera terrestre.

Estos destellos permiten reconstruir información sobre los rayos gamma que llegan desde el espacio. Aunque la radiación gamma no se observa directamente con los mismos métodos que la luz visible, sus efectos en la atmósfera proporcionan pistas para investigar su origen y las condiciones físicas de los objetos que la producen.

El proyecto reúne a cientos de científicos e ingenieros de más de 20 países. Su trabajo busca ampliar los límites de la astrofísica y estudiar con mayor precisión fenómenos que durante mucho tiempo fueron difíciles de identificar y analizar.

La velocidad será decisiva para capturar señales que desaparecen

Uno de los grandes desafíos de la astronomía es observar acontecimientos que ocurren de forma repentina. Cuando un observatorio detecta una explosión, cada segundo puede ser importante para determinar cómo evoluciona y qué procesos intervienen en ella.

Los telescopios Cherenkov están diseñados para responder a las alertas de otros instrumentos y apuntar rápidamente hacia la región del cielo donde se produjo el fenómeno. La intención es que puedan comenzar sus observaciones antes de que desaparezcan algunas de las señales más interesantes.

Esta capacidad permitirá investigar fuentes más débiles y lejanas, seguir cambios de brillo en intervalos más cortos y obtener datos que ayuden a explicar el comportamiento de objetos astronómicos conocidos.

Además, los cuatro grandes telescopios podrán trabajar de forma independiente, aunque su verdadero potencial dependerá de la coordinación entre ellos y con otros observatorios. Al combinar distintas mediciones, los investigadores podrán reconstruir con mayor precisión las características de las partículas energéticas y relacionarlas con sus posibles fuentes.

Durante años, los científicos detectaron partículas de energías extraordinarias sin poder determinar siempre qué objetos o acontecimientos las habían generado. La posibilidad de observar simultáneamente distintas señales ofrece una oportunidad para reducir esa incertidumbre.
El desafío no consiste solo en registrar una explosión, sino en entender qué la provocó, cómo se desarrolla y qué mecanismos físicos permiten que determinadas regiones del universo alcancen niveles de energía tan elevados.

Una red internacional para reconstruir el origen de las explosiones

El CTAO no depende de un único instrumento. Su planteamiento se basa en combinar telescopios con distintas capacidades para obtener una visión más completa de los acontecimientos cósmicos.

El procedimiento puede comenzar cuando un observatorio detecta una explosión y envía una alerta. A continuación, los telescopios Cherenkov pueden orientar sus espejos hacia esa región y analizar los rayos gamma asociados al fenómeno. Otros instrumentos, como el Gran Telescopio Canarias (GTC), pueden estudiar características complementarias para ampliar la información disponible.

Cada observación aporta una pieza diferente del rompecabezas. Mientras unos instrumentos permiten investigar la radiación de mayor energía, otros ayudan a estudiar las propiedades de la fuente y su evolución. La combinación de esos datos puede facilitar la identificación de los mecanismos responsables de las explosiones.

El proyecto contempla instalaciones en ambos hemisferios, incluida una red en Chile, con participación de la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO). Esta distribución permitirá observar distintas regiones del cielo y ampliar la cobertura de los fenómenos astronómicos.

En La Palma también está prevista la incorporación de nueve telescopios adicionales de tamaño mediano. Estos se sumarán a los grandes instrumentos y al conjunto de instalaciones astronómicas que ya funcionan en el observatorio.

La construcción de cada telescopio de gran tamaño requiere una inversión estimada de entre 25 y 30 millones de euros, una cifra que refleja la complejidad tecnológica del proyecto.

Más allá de su coste, el objetivo es construir una infraestructura capaz de estudiar el universo de una manera coordinada y sistemática. La combinación de rapidez, sensibilidad y colaboración internacional podría permitir a los científicos examinar acontecimientos que antes resultaban demasiado breves, débiles o difíciles de localizar.

Si estas capacidades cumplen las expectativas, los telescopios Cherenkov ayudarán a comprender mejor cómo se generan las partículas más energéticas y qué sucede durante algunas de las explosiones más intensas del cosmos. En un universo donde ciertos acontecimientos duran apenas unos instantes, poder mirar en la dirección correcta a tiempo puede marcar la diferencia entre detectar una señal y descubrir qué significa.

 

[Fuente: DW]

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