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Ciencia

El volcán que hundió el fondo del Pacífico en horas y aumentó el riesgo de tsunamis

Un estudio reconstruyó cómo la erupción del Hunga Tonga-Hunga Ha’apai deformó el lecho marino, desplazó casi 9 kilómetros cúbicos de material y generó un colapso capaz de producir olas de más de 40 metros.
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El 15 de enero de 2022, la erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha’apai transformó en pocas horas una parte del fondo del océano Pacífico. La explosión lanzó ceniza y vapor a más de 55 kilómetros de altura, pero la mayor transformación ocurrió bajo el agua, donde la caldera del volcán se hundió de manera abrupta.

Ahora, una investigación publicada en Nature Geoscience reconstruye con detalle cómo se produjo ese colapso y por qué fue capaz de generar un tsunami tan destructivo. Los resultados muestran que el episodio no consistió únicamente en una erupción vertical: una enorme sección del fondo marino descendió de forma repentina y desplazó una gigantesca cantidad de agua.

La caldera pasó de 200 a unos 850 metros de profundidad

Antes de la erupción, la caldera de Hunga tenía entre 150 y 200 metros de profundidad y aproximadamente 4,5 kilómetros de diámetro.

Después del evento, el fondo descendió hasta alrededor de 850 metros y el diámetro aumentó hasta unos 4,8 kilómetros. Los investigadores estiman que el volumen total de material desplazado alcanzó aproximadamente 8,9 kilómetros cúbicos.

La explicación se encuentra bajo el propio volcán. Una cámara magmática situada entre dos y diez kilómetros de profundidad comenzó a vaciarse durante la erupción. Al perder el soporte que mantenía estable la estructura superior, parte del volcán colapsó hacia el interior.

El volcán que hundió el fondo del Pacífico en horas y aumentó el riesgo de tsunamis
© NIWA New Zealand – Youtube.

El derrumbe empujó una enorme masa de agua

La velocidad del hundimiento fue fundamental.

Cuando una gran estructura del fondo oceánico desciende bruscamente, desplaza el agua que se encuentra sobre ella. Ese movimiento puede generar olas capaces de propagarse rápidamente hacia las costas cercanas.

En algunas zonas situadas a menos de 100 kilómetros del volcán, el tsunami producido durante el evento alcanzó alturas superiores a los 40 metros. La erupción también generó ondas de presión atmosférica que recorrieron el planeta y contribuyeron a producir alteraciones del nivel del mar a enormes distancias.

El desastre causó seis muertes entre Tonga y Perú, mientras que las corrientes submarinas provocadas por la erupción dañaron más de 190 kilómetros de cables de telecomunicaciones.

Un volcán relativamente pequeño produjo consecuencias enormes

Uno de los aspectos más importantes del estudio es que Hunga no destaca por poseer una caldera excepcionalmente grande.

Según los investigadores, se encuentra dentro del 12 % inferior en tamaño de una base de datos que reúne 177 calderas similares.

Esto demuestra que incluso volcanes submarinos relativamente pequeños pueden desencadenar tsunamis y alteraciones del fondo oceánico de gran magnitud.

El problema es que muchas de estas estructuras permanecen poco estudiadas. A diferencia de los volcanes terrestres, observar regularmente un sistema situado cientos de metros bajo el agua requiere barcos, sonares y costosas campañas oceanográficas.

El volcán que hundió el fondo del Pacífico en horas y aumentó el riesgo de tsunamis
© NIWA New Zealand – Youtube.

Los científicos pudieron comparar el volcán antes y después

En el caso de Hunga existía una oportunidad excepcional: había mapas detallados del fondo marino obtenidos antes de la erupción.

Los investigadores pudieron compararlos con nuevos relevamientos realizados posteriormente mediante batimetría multihaz, imágenes satelitales y mediciones del satélite ICESat-2 de la NASA. Esta información permitió reconstruir en tres dimensiones cómo cambió la caldera y cómo se redistribuyeron los sedimentos.

Además, durante los meses siguientes aparecieron columnas de fluidos que ascendían cientos de metros desde el fondo, una señal de que el sistema continuó activo mucho después de la gran explosión.

El próximo gran tsunami podría comenzar donde no podemos verlo

El estudio también deja una advertencia más amplia.

Grandes extensiones del fondo oceánico todavía carecen de mapas suficientemente detallados como para conocer su estado antes de una erupción. Sin esa referencia, resulta difícil calcular cuánto terreno se desplazó o detectar deformaciones que puedan anticipar futuros peligros.

Realizar mapas periódicos de los volcanes submarinos podría mejorar la comprensión de estos sistemas y ayudar a perfeccionar las alertas de tsunami.

Hunga mostró que una de las mayores amenazas para las costas puede comenzar cientos de metros bajo el océano, fuera de la vista humana, y transformar el fondo marino en cuestión de horas.

 

 

Fuente: Mundiario.

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