Cuando nos encontramos en el interior de un avi√≥n y surgen las turbulencias nuestro cuerpo suele contraerse en un primer momento. El ‚Äúmiedo‚ÄĚ solemos decir. Imaginarse lo que debe ser estar en un avi√≥n comercial en ca√≠da libre llegando a sentir presiones similares a 5G debe ser el infierno. Ocurri√≥ en 1985.

Fue el 19 de febrero a bordo de un Boeing 747SP. El vuelo 006 de China Airlines ten√≠a una ruta directa desde Taipei al Aeropuerto Internacional de Los √Āngeles con 251 pasajeros. El Boeing hab√≠a salido de Taipei a las 16:22 hora local. A los mandos del avi√≥n estaba el capit√°n Min-Yuan Ho, el copiloto Ju Yu Chang, y los ingenieros de vuelo Kuo-Win Pei (oficial) y Po-Chae Su Shih Lung (de relevo) junto al capitan de relevo Chien-Yuan Liao.

Durante las primeras 10 horas de vuelo no hubo ning√ļn sobresalto. Sin embargo, una terror√≠fica secuencia iba a tener lugar poco despu√©s, cuando el capit√°n Ho se percata de una extra√Īa luz en el motor n√ļmero 4.

La caída libre de una avión comercial

Boeing 747SP. Imagen: Wikimedia Commons

El capitán tenía aproximadamente 15.500 horas de vuelo. El primer oficial tenía más de 7.700 horas y los ingenieros de vuelo contaban con 15.000 horas. Como decíamos, la mayor parte del vuelo ocurrió sin incidentes, a unos 550 kilómetros al noroeste de San Francisco, pasadas ya las 10 horas de vuelo, la tripulación oficial se encontraba descansando en sus camarotes.

Al rato llega el capit√°n Ho. El hombre no pod√≠a dormir bien y prefiri√≥ regresar a la cabina antes de la hora prevista. Poco despu√©s se suma el resto de la tripulaci√≥n titular, m√°s o menos cuando se inicia un paso de turbulencias. Ho manda a los pasajeros a abrocharse los cinturones. De repente, el ingeniero Pei se√Īala a Ho la luz de uno de los motores. Se trataba del n√ļmero 4, el que se encuentra en el exterior del ala derecha.

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Lo que la luz ven√≠a a decir era que estaba perdiendo potencia respecto al resto de los motores a unos 12.500 metros de altura. Ho hace uso del acelerador del motor, pero este no responde. El ruido pone en alerta a muchos de los pasajeros, quienes comienzan a notar algo ciertamente extra√Īo, el avi√≥n se esta girando, o m√°s bien, yendo hac√≠a un lado.

Imagen: Wikimedia Commons

La p√©rdida de velocidad era lenta y el empuje del n√ļmero 4 insuficiente. Unos minutos despu√©s, la se√Īal no deja lugar a dudas: el indicador se para en el cero. Ho recuerda que ese motor hab√≠a fallado dos veces durante vuelos en el pasado, sin embargo, en ambos casos se reinici√≥ despu√©s de descender a una altitud m√°s baja.

Entonces el capit√°n le comunica al primer oficial que pida autorizaci√≥n para descender. Seg√ļn el manual de vuelo, el reinicio del motor ten√≠a muy pocas probabilidades de darse de no estar por debajo de los 9.100 metros. El intento falla.

La velocidad continuaba disminuyendo mientras la rueda del piloto automático rodaba hasta el límite máximo de 23 grados a la izquierda. A medida que la velocidad disminuía cada vez más, el avión comenzaba a rodar hacia la derecha, aunque el piloto automático mantenía el límite máximo de balanceo en la parte izquierda.

Imagen: Wikimedia Commons

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Entonces el capit√°n toma la decisi√≥n de desconectar el piloto autom√°tico y decide llevar a cabo una ca√≠da controlada, el avi√≥n se hab√≠a rodado 60 grados hacia la derecha y la punta hab√≠a comenzado a caer. Hab√≠a un problema: estaban descendiendo sobre un banco de nubes muy denso, por lo que no ten√≠an referencias visuales sobre la posici√≥n del descenso y el ‚Äúplano‚ÄĚ que llevaban.

Comenzaron los gritos de pánico entre los pasajeros, parte del equipaje salió de los compartimentos. Lo que veían a través de las ventanillas era la escena de una película de terror muy real: el avión enfilando rumbo a tierra en caída libre, en picado.

En ese momento, los alerones y spoilers de vuelo fueron los √ļnicos medios disponibles para mantener las alas niveladas, ya que el piloto autom√°tico no se conectaba al mando. Para contrarrestar las fuerzas asim√©tricas creadas por la p√©rdida de empuje del motor n√ļmero 4, era esencial que el piloto empujara manualmente el tim√≥n izquierdo. Sin embargo, el hombre no pod√≠a utilizar ninguna entrada de tim√≥n antes o despu√©s de desconectar el piloto autom√°tico.

Imagen: Wikimedia Commons

A medida que el avión descendía a través de las nubes, el capitán se fijó en el horizonte artificial (instrumento que muestra la orientación de la nave respecto al horizonte) que mostraba una inclinación muy pronunciada hacia la derecha. Sin embargo y debido a que era la primera vez que les ocurría, asumieron de manera errónea que los indicadores estaban defectuosos.

Sin referencias visuales debido a las nubes y habiendo rechazado la informaci√≥n de los instrumentos, la tripulaci√≥n estaba completamente desorienta sobre el espacio. El capit√°n manda un mensaje a la torre: ‚ÄúMayday, estamos en ca√≠da libre a 9 mil metros de altura con 251 pasajeros‚ÄĚ.

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En ese momento los gritos de los pasajeros ya no eran gritos. La gente estaba rezando y agarr√°ndose las manos unos a otros. ¬ŅQu√© ocurr√≠a? Que el Boeing hab√≠a descendido 3 mil metros en menos de 2 minutos y medio, los 140 segundos m√°s angustiantes de la vida de estas personas. 140 segundos donde sus cuerpos pudieron sentir hasta cinco veces la fuerza de la gravedad, peligrosamente cerca de llegar a velocidad Match. Dicho de otra forma, la estructura del avi√≥n no resistir√≠a mucho m√°s.

Imagen: Wikimedia Commons

Y es justo en ese momento cuando el capitán Ho consigue orientarse mínimamente y elevar el avión con violencia, tanta, que los pasajeros pasan a experimentar algo parecido a una tonelada sobre sus cabezas, sus cuerpos cambian a una sensación de aplastamiento sobre sus asientos.

Sin embargo, Ho debe intentar otra ca√≠da libre para tratar de recuperar el control del avi√≥n. La monta√Īa rusa que viven los pasajeros termina en desmayos de la mayor√≠a de ellos, muchos por p√©rdida de ox√≠geno. Otros, aquellos que no estaban sujetados con los cinturones, terminan pegados al techo del fuselaje.

Finalmente, a unos 3.500 metros de altitud, la tripulación sale del banco de nubes y por fin tienen una referencia visual donde orientarse. Los tres motores restantes abastecían el empuje normal del aparato, pero en el camino se habían quedado sin el tren de aterrizaje principal y uno de los sistemas hidráulicos del avión estaba vacío.

El avión acaba siendo desviado a San Francisco y logra aterrizar sin más incidentes. Milagrosamente, no se produjeron víctimas fatales, aunque muchos tuvieron que pasar días en el hospital por fracturas y lesiones menores. Además, claro está, del susto que se llevó el conjunto entero.