Imagen: NASA

La imagen que vemos se subi√≥ a la web Astronomy Picture of the Day. La NASA la ha titulado con la enigm√°tica frase ‚ÄúUn platillo volador se estrella en el desierto de Utah‚ÄĚ, y aunque pueda parecerlo, la agencia no est√° discutiendo sobre extraterrestres que visitaron la Tierra. Esta fue la historia real.

Junto al título, la NASA continua con la siguiente descripción:

El platillo volante del espacio exterior se estrelló en el desierto de Utah después de ser rastreado por un radar y perseguido por helicópteros.

Y es totalmente cierto, aunque no como se podr√≠a suponer. La historia se remonta al a√Īo 2004, momento en que tuvo lugar la escena como parte de la Misi√≥n G√©nesis. El ‚Äúplatillo‚ÄĚ estrellado, medio enterrado en la arena del desierto, era en realidad la c√°psula de retorno de la nave espacial Genesis. Y se supon√≠a que no deb√≠a aterrizar de manera tan brutal.

El 8 de agosto del a√Īo 2001 se lanzaba la misi√≥n, un esfuerzo ambicioso de la agencia por enviar una nave al viento solar de nuestra estrella, reunir muestras y devolverlas a la Tierra. Al recopilar datos sobre la composici√≥n de las part√≠culas cargadas que fluyen desde la corona solar esperaban determinar con precisi√≥n la composici√≥n del Sol y aprender m√°s sobre los elementos que exist√≠an cuando se formaron los planetas del Sistema Solar.

Imagen: Genesis (Wikimedia Commons)

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Para traer de vuelta las muestras la nave estaba equipada con una c√°psula de retorno que conten√≠a un recipiente de materiales de viento solar reunidos cuando la nave pas√≥ dos a√Īos orbitando el punto de Lagrange 1.

All√≠, Genesis consigui√≥ las capturas al desplegar una serie de colectores, cada una cargado con materiales de alta pureza como aluminio, zafiro, silicio e incluso oro. Seg√ļn explic√≥ el cient√≠fico del proyecto Amy Jurewicz en septiembre de 2004:

Los materiales que utilizamos en los conjuntos de colectores de Genesis tenían que ser lo suficientemente fuertes físicamente para ser lanzados sin romperse; retener la muestra mientras el Sol la calentaba durante la recolección, y ser lo suficientemente puros para poder analizar los elementos del viento solar después del retorno a la Tierra.

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Sin embargo, cinco después de las palabras de Jurewicz, dicha cápsula de muestra se estrelló contra el suelo en Utah a una velocidad estimada de 310 km/h. Lo que ocurrió fue que no se liberó el paracaídas preliminar que debía ralentizar y estabilizar el descenso. Luego, un paracaídas principal se debía inflar, proporcionando a la cápsula un suave descenso. Tampoco se abrió.

Imagen: Miembros del equipo de Genesis inspeccionan el da√Īo en la c√°psula (NASA)

Como se aprecia en la imagen colgada del accidente, hay helicópteros cerca, todos listos para enganchar la cápsula en el aire y transportarla directamente a una sala limpia para evitar la contaminación de las muestras. Tampoco ocurrió debido al accidente.

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Tras una investigaci√≥n exhaustiva, se descubri√≥ que el error se debi√≥ a un conjunto diminuto de sensores: se hab√≠an sido instalado al rev√©s. Estos peque√Īos dispositivos detectaban las fuerzas g cuando la c√°psula ca√≠a en picado hacia el suelo y desencadenaba el despliegue de los paraca√≠das.

Desgraciadamente para la misi√≥n, el impacto provoc√≥ graves da√Īos, destruyendo varios de los arreglos y contaminando la preciosa carga que conten√≠a. No obstante, la misi√≥n no fue un rotundo fracaso. Algunos de los materiales resistentes de los colectores sobrevivieron, y los investigadores lograron limpiar las superficies sin alterar el material solar incrustado en el interior.

Con Genesis aprendimos detalles sin precedentes sobre la composición del Sol y las diferencias elementales entre nuestra estrella y los planetas internos del Sistema Solar. [NASA vía ScienceAlert]