Las Montañas Rocosas. Imagen: Wikimedia Commons

Hay un tesoro de dos millones de dólares escondido en una cordillera de Estados Unidos. Pepitas de oro, más de 200 monedas, un collar de 2000 años y un antiguo anillo español incrustado de piedras preciosas, enterrados en algún frío lugar de las Montañas Rocosas. Un hombre ha muerto intentando encontrarlo.

Y es el cuarto desde 2016, de acuerdo con la BBC. Se llamaba Jeff Murphy, era residente del estado de Illinois. Murió en el Parque Nacional de Yellowstone mientras trataba de descifrar las pistas del tesoro que dejó en sus memorias el coleccionista de arte Forrest Fenn. Unas memorias autopublicadas en 2010 por un envejecido millonario que todavía no ha muerto y de quien muchos dudan.

Según el libro, el tesoro está enterrado “en algún lugar de las Montañas Rocosas entre Santa Fe, Nuevo México y la frontera con Canadá”. Un poema escrito por el propio Fenn da más pistas: “Empieza allí donde las aguas cálidas se detienen y toma el cañón hacia abajo (...) No habrá que remar el arroyo. Si has sido sabio y encontrado el fuego, mira rápidamente hacia abajo: tu misión está por acabar”.

Al principio, las memorias de Fenn se vendían a través de una única librería de Santa Fe, por lo que pocos se enteraron de la existencia del tesoro. En 2013, la NBC supo de la historia y decidió sacarla en un programa. A las pocas semanas, cientos de cazatesoros de todo el mundo empezaron a llegar a Santa Fe para emprender su viaje hacia el norte y buscar las valiosas reliquias del millonario.

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Desde entonces han muerto cuatro personas: Randy Bilyeu, de 54 años; Paris Wallace, de 52; Eric Ashby, de 31; y Jeff Murphy, de 53, que se despeñó a 150 metros de altura el 9 de junio de 2017. Reporteros de KULR 8 enviaron una solicitud a los funcionarios de Yellowstone a través de la Ley de la Libertad de Información (FOIA) y confirmaron el vínculo con el tesoro: Murphy había contactado por correo electrónico con Forrest Fenn días antes de su muerte

Al parecer, Fenn se ofreció a pagar un helicóptero de rescate para facilitar la búsqueda de Murphy cuando este desapareció. Sin embargo, no se siente culpable. “Siempre es trágico cuando muere alguien —dijo al New York Times en 2017—, pero la vida es demasiado corta para usar cinturón y tirantes. Si alguien se ahoga en la piscina, no debemos drenar la piscina, sino enseñar a nadar”.

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Después de que una segunda persona muriera el año pasado, Fenn aseguró que el tesoro está “escondido a 1500 metros sobre el nivel del mar, pero en un lugar accesible para un hombre de 80 años que viaje solo”.

[BBC/KULR 8]