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Tecnología

Nació sin el antebrazo derecho y a los 9 años empezó a construirse uno con LEGO. Nueve años después batió un récord Guinness y llegó a crear para un niño una prótesis con piezas de solo 15 euros

David Aguilar convirtió los bloques con los que se refugiaba del acoso escolar en un laboratorio de ingeniería: primero llegó un prototipo demasiado pesado, después un brazo completamente funcional y finalmente una misión mucho más ambiciosa.
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Un helicóptero de LEGO Technic parecía tener un destino bastante claro: montarlo, jugar con él y dejarlo acumulando polvo en una estantería. David Aguilar hizo algo muy diferente. Desmontó sus piezas y las convirtió en una prótesis capaz de doblar el codo, sujetar objetos y soportar su propio peso.

Aquella creación le permitió entrar en el Guinness World Records, pero lo verdaderamente sorprendente ocurrió después. Aguilar continuó perfeccionando el diseño hasta fabricar brazos motorizados y desarrollar dos prótesis adaptadas para un niño que no había encontrado una solución adecuada.

El primer prototipo era demasiado pesado, pero demostró que la idea podía funcionar

Nació sin el antebrazo derecho y a los 9 años empezó a construirse uno con LEGO. Nueve años después batió un récord Guinness y llegó a crear para un niño una prótesis con piezas de solo 15 euros
© YouTube / Aura López.

Aguilar nació en Andorra con síndrome de Poland, una condición congénita caracterizada por la ausencia o el desarrollo incompleto de músculos en un lado del cuerpo. Puede afectar al pecho, el hombro, el brazo y la mano, aunque su gravedad varía considerablemente entre personas, según explica MedlinePlus, el servicio de información médica de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

En su caso, el músculo pectoral derecho y el antebrazo no se desarrollaron por completo. Durante la infancia sufrió acoso escolar y encontró una especie de refugio en los bloques de construcción que había recibido con cinco años. Construía coches, aviones, barcos e incluso guitarras, mientras descubría intuitivamente cómo funcionaban las estructuras y los mecanismos.

A los nueve años acercó uno de sus barcos de LEGO al brazo y se preguntó si podía utilizarlo como prótesis. El resultado fue una caja rígida y pesada, sin verdadera utilidad cotidiana, pero consiguió algo importante: transformó una diferencia física que otros utilizaban para burlarse de él en una creación que despertaba curiosidad. Así lo recuerda el propio Aguilar en la biografía publicada en su web, Hand Solo.

Un helicóptero desmontado se convirtió en el primer brazo funcional

Nació sin el antebrazo derecho y a los 9 años empezó a construirse uno con LEGO. Nueve años después batió un récord Guinness y llegó a crear para un niño una prótesis con piezas de solo 15 euros
© Craigglenday.

La idea permaneció aparcada durante años. En 2017, cuando tenía 18, Aguilar desmontó el set LEGO Technic Rescue Helicopter 9396 y utilizó sus piezas para construir el MK-I, bautizado así en homenaje a las armaduras de Iron Man.

Ya no era una simple carcasa. Incorporaba una articulación móvil, una pinza mecánica y un sistema que respondía cuando flexionaba el brazo. Podía recoger objetos e incluso resistir su peso al hacer flexiones. Guinness lo reconoció oficialmente como la primera prótesis de brazo funcional fabricada con LEGO.

Después llegaron nuevas generaciones creadas con piezas de aviones, excavadoras y grúas de LEGO Technic. El MK-V supuso el gran salto: cinco dedos, sensores, cables que actuaban como músculos y servomotores controlados mediante pequeños movimientos del brazo. Frente al esfuerzo físico que exigía el primer modelo, los motores asumían buena parte del trabajo.

El récord Guinness terminó convirtiéndose en tres

La historia cambió de escala cuando la familia de Beknur Zhanibekuly, un niño kazajo nacido con las extremidades sin desarrollar completamente, contactó con Aguilar. David y su padre, Ferran, diseñaron para él dos dispositivos diferentes.

Uno incluía una pinza accionada mediante una cuerda conectada al pie. El otro incorporaba un puntero electrónico capaz de interactuar con las pantallas táctiles de móviles y tabletas. Las piezas de LEGO empleadas en el modelo controlado con el pie costaron apenas 15 euros.

Ambas creaciones obtuvieron en 2021 otros dos récords Guinness: primera prótesis funcional de LEGO controlada con un pie y primera prótesis de este tipo equipada con un puntero digital.

Lo que comenzó como la respuesta de un niño al acoso terminó convertido en algo mucho más difícil de desmontar: la demostración de que la ingeniería accesible también puede nacer sobre la alfombra de una habitación, pieza a pieza y sin asumir que las soluciones útiles deben costar una fortuna.

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