El eterno desencuentro entre cr√≠tica y p√ļblico abre hoy un nuevo cap√≠tulo alrededor de la pel√≠cula Bright. La cr√≠tica destroz√≥ la superproducci√≥n de Netflix mientras bat√≠a r√©cords de audiencia. Con la secuela ya asegurada, el CEO de Netflix, Reed Hastings, ha decidido que es hora apalear un poco a los cr√≠ticos.

Bright tiene solo un 26% en Rotten Tomatoes, y la crítica ha sido bastante unánime ciscándose en este confuso relato fantástico con Will Smith, orcos policías, y elfos criminales. Sin embargo, el film ha batido récords de audiencia en Netflix, con 11 millones de espectadores en sus tres primeros días.

Hastings se agarra a esta √ļltima cifra para defender la pel√≠cula y viene a decir sin muchos tapujos que la cr√≠tica le importa un pimiento y que lo importante es que sea un √©xito de audiencia. El CEO de Netflix dijo a The Wrap:

Los cr√≠ticos est√°n muy desconectados de los gustos del p√ļblico. Si las personas est√°n viendo esta pel√≠cula y les gusta... para mi esa es la medida del √©xito. La cr√≠tica es una parte importante del proceso art√≠stico, pero est√° completamente desconectada de las expectativas comerciales de un film.

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No es la primera vez que decimos por aqu√≠ que la cr√≠tica de cine debe consumirse siempre en peque√Īas y saludables dosis, pero de ah√≠ a decir que las cifras de p√ļblico son la medida del √©xito hay un trecho. Si las cifras de audiencia de un producto cultural fueran la √ļnica medida de su calidad, entonces el porno deber√≠a estar en las candidaturas a los Oscar, y no es el caso.

La segunda falacia de Hastings es unir audiencia con buena recepci√≥n. Me cuento entre los 11 millones de personas que vieron Bright en sus tres primeros d√≠as y a√ļn no me he recuperado del tremendo moj√≥n cinematogr√°fico que me com√≠. Nuestra cr√≠tica iba en la misma direcci√≥n, y probablemente no seamos los √ļnicos que hemos visto Bright y la consideramos una mala pel√≠cula.

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Con Bright y el resto de producciones de Netflix concurre tambi√©n una circunstancia muy especial: son gratuitas. En otras palabras, no hay que pagar una tarifa aparte de la general de Netflix para verlas, lo que desvirt√ļa completamente el efecto del boca a boca. Antes de verla, varias personas me advirtieron que era mal√≠sima, pero la vi igualmente solo por las risas y por hacerme mi propia opini√≥n. Probablemente me lo hubiera pensado dos veces si hubiera tenido que ir a verla al cine.

Finalmente, es cierto que la cr√≠tica puede ser elitista y cargante, pero hacen falta personas que vean el cine con los ojos de alguien versado en hacer cine (o en ver cine). De este modo se pueden obtener ideas constructivas para hacer la pr√≥xima pel√≠cula mejor tambi√©n desde el punto de vista art√≠stico. Por mucho que diga el CEO de Netflix, la compa√Ī√≠a ya ha aprendido una lecci√≥n con Bright: no contar con el guionista para la secuela (el gui√≥n es, con mucha diferencia, lo peor del film).

En el cine, la calidad cultural o intelectual y el entretenimiento pueden ir perfectamente de la mano. Defender la prevalencia de la cantidad de audiencia sobre la calidad se parece mucho a aquel proverbio que dice que 10 millones de moscas no pueden estar equivocadas. [The Wrap vía Flickering Myth]