Los tiburones se encuentran entre los depredadores más poderosos del océano. Sus mandíbulas, velocidad y extraordinaria capacidad para detectar presas los convierten en cazadores difíciles de enfrentar. Sin embargo, existe un animal marino que desarrolló una sorprendente estrategia para defenderse de ellos: producir descargas eléctricas capaces de obligarlos a retroceder.
Se trata de las rayas eléctricas, también conocidas como rayas torpedo, un grupo de peces cartilaginosos que poseen órganos especializados para generar electricidad.
Una investigación publicada en la revista científica Ethology demostró que algunas especies utilizan estas descargas no solamente para capturar presas, sino también para defenderse de grandes tiburones.
Un animal capaz de producir descargas de 200 voltios
Las rayas eléctricas habitan diferentes regiones de los océanos tropicales y templados. Aunque muchas especies son relativamente pequeñas, algunas pueden alcanzar dimensiones considerables.
La raya torpedo atlántica, por ejemplo, puede medir alrededor de 1,8 metros de longitud y alcanzar los 90 kilogramos de peso.
Su principal característica es la presencia de órganos eléctricos especializados, ubicados a ambos lados de la cabeza, capaces de liberar descargas mediante la actividad coordinada de células llamadas electrocitos.
En determinadas especies, estas descargas pueden superar los 200 voltios, una intensidad que puede provocar fuertes contracciones musculares y resultar peligrosa para una persona.
Hasta hace poco, los científicos conocían principalmente su utilización para inmovilizar peces y otros animales durante la alimentación.

El encuentro con un tiburón blanco que sorprendió a los investigadores
Uno de los episodios decisivos ocurrió en 2018, cuando científicos estudiaban el comportamiento de tiburones blancos cerca de la isla Guadalupe, en México.
Los investigadores habían colocado cámaras sobre varios tiburones para registrar sus movimientos.
En una de las grabaciones, un tiburón blanco se acercó a una raya eléctrica del Pacífico. Cuando estuvo suficientemente cerca, la raya adoptó una posición corporal asociada con la emisión de electricidad. Inmediatamente, el tiburón reaccionó bruscamente y se alejó del animal.
Dos minutos después regresó a la zona, pero esta vez pasó junto a la raya sin intentar atacarla.
Posteriormente, en 2024, un buceador registró un comportamiento similar entre una raya torpedo y un tiburón tigre en Maldivas.
Una defensa diferente de la utilizada para cazar
Para comprender este mecanismo, los científicos también analizaron las descargas de rayas eléctricas del Pacífico (Tetronarce californica). Los experimentos revelaron una diferencia importante: cuando cazaban, los animales producían descargas más prolongadas y numerosas.
En cambio, ante una amenaza, emitían impulsos más breves.
Esta estrategia podría permitirles conservar energía y recuperar rápidamente la capacidad de producir otra descarga si el depredador regresaba.
¿Todos los tiburones evitan a las rayas eléctricas?
Aunque los resultados son sorprendentes, los especialistas advierten que esta defensa no funciona necesariamente en todas las circunstancias.
El tamaño de la raya, su capacidad de generar electricidad y la especie de tiburón pueden influir en el resultado del encuentro.
De hecho, se han encontrado rayas eléctricas entre los restos alimenticios de algunos tiburones, lo que demuestra que no son completamente inmunes a la depredación. Los investigadores consideran que estos hallazgos también podrían contribuir al desarrollo de nuevas tecnologías para reducir encuentros peligrosos entre tiburones y personas.
El descubrimiento demuestra que incluso los grandes depredadores del océano pueden verse obligados a retroceder frente a animales que utilizan la electricidad como mecanismo de supervivencia.