La iniciativa llega de la mano de Ponda, una empresa de biomateriales que transforma cabezas de semillas de junco (Typha/totora) en BioPuff, un relleno vegetal pensado para reemplazar al poliéster y al plumón en prendas acolchadas.
Turberas: cuando el suelo decide el clima
Las turberas son suelos orgánicos con enormes reservas de carbono. El problema es que, al drenarse para agricultura convencional, pasan de ser sumideros a fuentes de emisiones. Mantenerlas húmedas —o rehumedecerlas— evita que ese carbono se libere a la atmósfera. En países como Reino Unido, las turberas degradadas explican una fracción relevante de las emisiones nacionales.
Aquí entra en juego la paludicultura: agricultura en turba rehumedecida, orientada a especies que prosperan en condiciones de humedal. En lugar de drenar, se eleva la napa; en lugar de perder carbono, se lo conserva.
cattail (Typha) seed head pic.twitter.com/JlJOIXq1wY
— Sam (@Sam2978pt) November 16, 2025
Paludicultura: del humedal al armario
La paludicultura busca rentabilidad sin secar el suelo. En Inglaterra se han identificado decenas de especies nativas con potencial productivo (energía, alimentos, materias primas). Entre ellas, Typha y Sphagnum destacan por su rendimiento y beneficios ambientales.
El caso de Ponda es ilustrativo: en un ensayo en el noroeste inglés, se rehumedecieron cinco hectáreas de turba baja previamente drenada. La siembra se realizó con drones y la cosecha con maquinaria adaptada a suelos saturados. La materia prima resultante se procesó para crear BioPuff, un aislante vegetal ligero, térmico y trazable.
Moda que respira (y captura CO₂)
El atractivo del proyecto no es solo técnico. Al crear demanda industrial para cultivos de humedal, la paludicultura ofrece un caso de negocio que incentiva mantener las turberas húmedas. Es decir: cada campera puede ayudar a evitar emisiones que, de otro modo, se producirían al drenar el suelo.
Además, el relleno vegetal reduce la dependencia de plásticos y evita el uso de plumón animal. Para marcas de moda sostenible, esto abre una ruta clara hacia materiales renovables con impacto medible.

El reto de escalar
Los expertos coinciden: para crecer hace falta infraestructura, regulación clara y acceso a mercado. Sin una cadena de almacenamiento y procesamiento robusta, la paludicultura queda atada a subsidios variables. La clave es consolidar compradores, estándares y logística.
Aun así, el mensaje es potente. Frente a una industria textil cuestionada por su huella ambiental, las plantas que respiran proponen una solución donde agricultura, clima y diseño avanzan juntos. No es solo una campera más abrigada: es una prenda que trabaja a favor del planeta.
Fuente: Meteored.