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Ciencia

Han cartografiado 47 millones de galaxias a lo largo de 11.000 millones de años de historia cósmica. Ahora aparece una señal inquietante: la energía oscura podría no comportarse como creíamos

La humanidad acaba de dibujar el mapa más grande del universo jamás construido. Pero lo verdaderamente impactante no es su tamaño, sino lo que insinúa: una de las fuerzas que domina el cosmos podría no ser tan estable como pensábamos.
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Cada cierto tiempo la astronomía entrega descubrimientos que obligan a cambiar la escala de nuestras preguntas. Este parece uno de ellos. El proyecto DESI, siglas de Dark Energy Spectroscopic Instrument, ha logrado cartografiar más de 47 millones de galaxias y cuásares en tres dimensiones, reconstruyendo cómo estaba distribuida la materia luminosa a lo largo de 11.000 millones de años de historia cósmica.

Es un logro técnico monumental. Pero también una advertencia científica. Porque dentro de esa inmensa cartografía aparece una posibilidad que inquieta a los cosmólogos: la energía oscura quizá no sea constante.

Qué es DESI y por qué importa tanto

Han cartografiado 47 millones de galaxias a lo largo de 11.000 millones de años de historia cósmica. Ahora aparece una señal inquietante: la energía oscura podría no comportarse como creíamos
© D.Schlegel / Berkeley Lab,

DESI opera desde el observatorio Kitt Peak, en Arizona, utilizando un sistema extraordinario de 5.000 fibras ópticas robotizadas capaces de apuntar simultáneamente a miles de objetos celestes. Cada noche recoge espectros de galaxias lejanas, mide su distancia y determina su posición en el espacio-tiempo cósmico. Eso permite construir algo más complejo que una simple fotografía del cielo: una película evolutiva del universo.

Mirar lejos en astronomía equivale a mirar atrás en el tiempo. Por eso un objeto situado a miles de millones de años luz muestra cómo era el cosmos cuando su luz salió hacia nosotros. Con millones de esos puntos, DESI reconstruye la historia de la expansión universal con una precisión nunca vista.

El mapa más grande jamás construido

Las cifras impresionan incluso dentro de la astronomía moderna. DESI ya ha recopilado datos de más de 47 millones de galaxias y cuásares, además de información de millones de estrellas cercanas usadas para calibración. La escala supera ampliamente estudios anteriores y multiplica el volumen estadístico disponible para cosmología.

En términos simples: jamás habíamos tenido una muestra tan vasta para comprobar si nuestras teorías sobre el universo funcionan de verdad. Y cuando aumentan los datos, a veces aparecen grietas.

El misterio de la energía oscura

Desde finales de los años noventa sabemos que el universo no solo se expande: esa expansión se acelera. Para explicar ese fenómeno, la cosmología estándar introdujo la energía oscura, una forma desconocida de energía que actuaría como presión repulsiva a gran escala y representaría cerca del 70% del contenido total del cosmos.

Durante décadas, el modelo más aceptado asumió que esa energía oscura era constante. Es decir, tendría siempre la misma intensidad con el paso del tiempo. Los nuevos análisis de DESI sugieren algo distinto. No es una prueba definitiva todavía, pero ciertos patrones estadísticos apuntan a que su comportamiento podría variar según la época cósmica.

Si se confirma, cambiaría mucho más que un detalle técnico

Han cartografiado 47 millones de galaxias a lo largo de 11.000 millones de años de historia cósmica. Ahora aparece una señal inquietante: la energía oscura podría no comportarse como creíamos
© Claire Lamman / DESI collaboration.

Una energía oscura variable no sería un simple ajuste matemático. Tendría consecuencias profundas. Significaría que el modelo cosmológico estándar está incompleto. Obligaría a revisar ecuaciones fundamentales sobre la evolución del universo. Y modificaría las predicciones sobre su destino final.

Tal vez la expansión futura no sea igual a la imaginada. Tal vez existan fases dinámicas todavía desconocidas. Tal vez estemos interpretando mal la gravedad a gran escala. En cosmología, pequeños desvíos estadísticos pueden anunciar revoluciones enteras.

No solo energía oscura: también neutrinos y materia invisible

La riqueza de DESI no termina ahí. Con su base de datos también será posible afinar la masa de los neutrinos, partículas casi fantasmales que atraviesan materia constantemente y cuya masa exacta sigue siendo una de las preguntas abiertas de la física.

Además, el patrón de agrupación galáctica ayuda a entender cómo la materia oscura organiza estructuras cósmicas. Es decir, el proyecto no estudia solo galaxias. Estudia la arquitectura profunda del universo.

Lo más importante aún no ha llegado

Aunque el mapa actual ya es histórico, los análisis continúan y DESI seguirá observando hasta 2028. Los resultados más robustos sobre energía oscura probablemente llegarán en los próximos años, cuando se integren nuevas capas de datos y se reduzcan incertidumbres.

La historia, por tanto, está lejos de terminar.

El universo vuelve a volverse extraño

Cada vez que creemos entender el cosmos, este introduce una nueva anomalía. Primero descubrimos que no ocupamos el centro de nada. Luego que la materia visible es minoritaria. Después que el universo acelera sin razón evidente.

Ahora surge otra posibilidad incómoda: que la fuerza que impulsa esa expansión cambie con el tiempo. Y si eso es cierto, el mapa más grande jamás creado no solo nos mostró dónde están las galaxias. Nos mostró que todavía no sabemos del todo dónde estamos parados.

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