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Ciencia

Abrieron una tumba romana en Egipto esperando hallar momias y amuletos funerarios. Lo más sorprendente apareció dentro de un cuerpo: un fragmento de la Ilíada

Egipto lleva siglos acostumbrando al mundo a hallazgos extraordinarios. Pero incluso allí hay descubrimientos que descolocan. En una tumba romana de la antigua Oxirrinco apareció algo tan inesperado como revelador: un pasaje de Homero escondido entre los muertos.
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Pocas tierras conservan tantas capas de historia como Egipto. Bajo su arena conviven faraones, griegos, romanos, cristianos primitivos y civilizaciones enteras superpuestas. Cada excavación es, en el fondo, una conversación entre mundos distintos.

Eso volvió a quedar claro en Al-Bahansa, en la gobernación de Minia, a unos 200 kilómetros de El Cairo. Allí, una misión arqueológica hispano-egipcia dirigida por Maite Mascort y Esther Ponce exploraba una antigua necrópolis cuando se topó con un hallazgo que mezcla literatura universal y ritual funerario. Dentro de una momia apareció un papiro con un fragmento de la Ilíada.

Homero en una tumba egipcia

Abrieron una tumba romana en Egipto esperando hallar momias y amuletos funerarios. Lo más sorprendente apareció dentro de un cuerpo: un fragmento de la Ilíada
© Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

El texto identificado pertenece al célebre “Catálogo de las Naves”, una sección del libro II de la epopeya atribuida a Homero. En ese pasaje se enumeran parte de los contingentes aqueos que participaron en la guerra de Troya. No se trata de una obra cualquiera. La Ilíada es uno de los textos fundacionales de la literatura occidental, estudiado, copiado y transmitido durante más de dos milenios.

Encontrarlo en una tumba romana en Egipto no significa simplemente descubrir un papiro antiguo. Significa observar cómo circulaban ideas, lenguas y símbolos en el Mediterráneo clásico. Egipto no estaba aislado. Era un cruce de civilizaciones.

Qué hacía allí la Ilíada

Abrieron una tumba romana en Egipto esperando hallar momias y amuletos funerarios. Lo más sorprendente apareció dentro de un cuerpo: un fragmento de la Ilíada
© Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Esa es la gran pregunta. Los investigadores aún deben profundizar en el contexto exacto del hallazgo, pero existen varias posibilidades históricamente plausibles. Durante la época ptolemaica y luego bajo dominio romano, el griego fue una lengua de prestigio administrativo y cultural en Egipto. Obras clásicas circulaban entre élites educadas, escribas y comunidades helenizadas.

El fragmento pudo formar parte de un objeto personal, un texto con valor cultural, una pieza simbólica asociada al estatus del difunto o incluso un elemento protector reutilizado en contexto funerario. Sea cual sea la explicación final, demuestra que los muertos también viajaban acompañados por ideas.

Mucho más que un papiro

La tumba no guardaba solo literatura. Los arqueólogos encontraron varias momias del periodo romano envueltas en lino decorado con motivos geométricos, además de ataúdes de madera policromada y restos de pan de oro adheridos a algunos cuerpos.

También aparecieron tres lenguas de oro y una de cobre colocadas junto a difuntos. Estos objetos se interpretan como amuletos mortuorios introducidos en la boca para facilitar la comunicación del fallecido en el Más Allá.

Es un detalle fascinante: incluso bajo dominio romano, persistían tradiciones funerarias profundamente egipcias. La tumba, en cierto modo, era una fusión cultural materializada.

Cenizas humanas y la cabeza de un felino

Abrieron una tumba romana en Egipto esperando hallar momias y amuletos funerarios. Lo más sorprendente apareció dentro de un cuerpo: un fragmento de la Ilíada
© Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

En otra zona de la necrópolis, correspondiente a una tumba del periodo ptolemaico, surgieron nuevas sorpresas. Los investigadores localizaron cámaras de piedra caliza con vasijas que contenían restos cremados de adultos, huesos de un bebé y la cabeza de un felino cuidadosamente envuelta en tejidos.

Además aparecieron figurillas vinculadas a Harpócrates y Cupido, deidades asociadas a tradiciones diferentes pero coexistentes en aquella sociedad híbrida. Cada objeto añade una pieza a un Egipto más cosmopolita de lo que solemos imaginar.

Lo que realmente revela este hallazgo

A veces la arqueología encuentra tesoros de oro. Otras veces encuentra algo más valioso: pruebas de cómo convivían culturas distintas sin borrar del todo sus raíces. En una sola tumba aparecen ritos egipcios, presencia romana y literatura griega.

No es una contradicción. Es el Mediterráneo antiguo en estado puro. Y quizá por eso el hallazgo conmueve tanto: porque dentro de una momia no apareció solo un texto de Homero. Apareció la memoria de un mundo mezclado.

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