Imagen: Angus Barbieri (Wikimedia Commons)

Hay dietas, luego dietas extremas, y por último está el caso de Angus Barbieri, el hombre que ostenta el actual récord mundial de ayuno, 382 días sin comer sólido, y sin morir en el intento. Antes de contar su historia, un aviso para curarnos en salud: que a nadie se le ocurra intentarlo.

Para contar la historia de un récord que posiblemente nunca sea superado hay que retroceder en el tiempo hasta el año 1965, momento en que un hombre de 27 años se registra en el hospital Maryfield de Escocia. Se trataba de Angus Barbieri, quien sufría de extrema obesidad (al llegar al centro pesaba 207 kilos).

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Tras una serie de análisis y exámenes, los médicos le recomiendan un período corto de ayuno. La idea era que dejara de ingerir sólidos con la esperanza de que su estómago se encogiera, reduciendo así su voraz apetito y su capacidad de comer ingentes cantidades de alimento.

Sin embargo, y pasado el tiempo de prueba, los doctores reflejaron en su estudio que Barbieri no estaba teniendo problemas para morirse de hambre, así que decidieron prolongar el ayuno de manera supervisada.

Imagen: Barbieri poco antes de empezar la dieta (AP)

¿Cómo? A Barbieri le recetaron una nueva dieta de líquidos no calóricos, donde se incluía algunas levaduras, electrolitos y suplementos de vitaminas y minerales. En contadas ocasiones al paciente se le proporcionó algo de leche y azúcares en las bebidas.

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Lo que ocurrió a partir de entonces entró a formar parte de la literatura médica. El hombre continuó con el tratamiento cuando salió del hospital, siempre regresando al centro para realizarse periódicamente análisis de sangre y orina. Extendió su ayuno hasta el máximo recomendado por aquel entonces de 40 días, y luego siguió y siguió extendiéndolo. Aunque sus análisis mostraban algunas variaciones y carencias, los doctores no reflejaron ninguna señal alarmante.

Aunque los expertos en nutrición que le realizaban el seguimiento no tomaron muestras de heces durante este tiempo, los registros indicaron que los movimientos intestinales de Barbieri se volvieron bastante infrecuentes, con un promedio de más de un mes entre las evacuaciones.

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Cuentan los doctores en el estudio de un caso que fue histórico, que cuando Barbieri sintió que había alcanzado su peso ideal, el hombre se dio un pequeño festín de su ayuno autoimpuesto con un desayuno a base de pan con mantequilla, un huevo cocido y una taza de café.

Imagen: Angus Barbieri en 1966, después de terminar el ayuno (AP)

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Aquel día habían pasado exactamente 382 días desde que entrara en el hospital y comenzara la dieta médica más extrema conocida hasta la fecha. Más de un año sin comer sólidos, tiempo en el que perdió hasta 125 kilos. Ese día la báscula mostró que Barbieri pesaba 82 kilos.

La noticia corrió como la pólvora y llegó a oídos del libro Guinness de los récords, quién acreditó a Barbieri como la persona que había pasado más tiempo sin comer alimentos sólidos, un registro que como decíamos, difícilmente podrá superarse, ya que el propio Guinness ha cambiado su política para erradicar cualquier tipo de extremos que se consideren peligrosos.

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Por cierto, Barbieri se mantuvo más o menos en el peso conseguido hasta su muerte, el 7 de septiembre de 1990. [NCBI, Wikipedia]