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Ciencia

Hace 400 millones de años, la Tierra estaba dominada por unos gigantes imposibles. Ahora los científicos sospechan que no pertenecían a ningún reino conocido

Durante más de 160 años, unos gigantescos fósiles desconcertaron a los paleontólogos. Un análisis de su estructura y composición química apunta a una forma de vida sin descendientes conocidos.
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Hace más de 400 millones de años, cuando los primeros ecosistemas terrestres apenas comenzaban a desarrollarse, unas estructuras gigantescas se alzaban sobre paisajes poblados por plantas diminutas. Parecían troncos, pero no tenían ramas, hojas ni raíces reconocibles. Algunos ejemplares alcanzaban ocho metros de altura, una dimensión extraordinaria para aquella etapa de la historia del planeta.

Durante más de siglo y medio, los paleontólogos intentaron averiguar qué eran. Los llamaron Prototaxites y los clasificaron sucesivamente como árboles primitivos, algas y hongos gigantes. Ninguna explicación conseguía resolver completamente el misterio.

Ahora, una investigación publicada en Science Advances plantea una posibilidad todavía más sorprendente: aquellos organismos podrían haber pertenecido a una rama de la vida completamente desaparecida, sin representantes conocidos entre las especies actuales.

El descubrimiento, presentado por investigadores de la Universidad de Edimburgo y los Museos Nacionales de Escocia en enero de 2026, pone en duda una de las interpretaciones más extendidas sobre los primeros gigantes terrestres.

Antes de que existieran los bosques, la Tierra ya tenía sus propios gigantes

Hace 400 millones de años, la Tierra estaba dominada por unos gigantes imposibles. Ahora los científicos sospechan que no pertenecían a ningún reino conocido
Así pudo ser Prototaxites, un enigmático organismo que habitó la Tierra hace más de 400 millones de años. © Mary Parrish / Museo Nacional de Historia Natural.

Los Prototaxites habitaron nuestro planeta aproximadamente entre hace 420 y 370 millones de años, durante una etapa marcada por la expansión de la vida sobre los continentes. Según explica el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, sus fósiles desconciertan a los investigadores desde el siglo XIX, cuando comenzaron a descubrirse estructuras semejantes a enormes troncos en Norteamérica.

La hipótesis de que eran hongos gigantes terminó imponiéndose durante buena parte de las últimas décadas. Sin embargo, existían diferencias anatómicas que seguían sin resolverse. La oportunidad de examinarlas llegó desde el yacimiento escocés de Rhynie Chert, uno de los lugares más extraordinarios para estudiar la vida terrestre primitiva.

Como documenta una investigación publicada por la Royal Society, sus rocas conservaron organismos de hace aproximadamente 407 millones de años con un detalle microscópico excepcional, incluidos tejidos celulares y estructuras internas. Fue allí donde apareció Prototaxites taiti, una especie más pequeña que sus parientes gigantes, pero conservada con suficiente precisión para intentar resolver su identidad.

Los científicos miraron dentro del fósil y encontraron algo que no encajaba

No eran plantas ni hongos, sino algo más. Los fósiles que podrían pertenecer a una forma de vida desaparecida hace 400 millones de años
Reconstrucción de un Prototaxites. © Loron et al. (2026), Science Advances.

El equipo analizó la estructura interna de P. taiti mediante microscopía, reconstrucciones tridimensionales y técnicas espectroscópicas. El resultado reveló una organización formada por distintos tipos de tubos entrelazados, con conexiones y ramificaciones que no coinciden con las características conocidas de los hongos. Pero la sorpresa más importante llegó con la química.

Los investigadores compararon la composición molecular del fósil con la de hongos preservados en las mismas rocas. Estos últimos conservaban señales compatibles con derivados de quitina y quitosano, componentes característicos de las paredes celulares fúngicas. En Prototaxites, aquellas señales estaban ausentes.

Según los resultados del estudio original, los análisis también identificaron compuestos aromáticos y fenólicos que sugerían una composición estructural diferente. Los autores utilizaron modelos estadísticos de clasificación que distinguieron las muestras de Prototaxites de las de hongos contemporáneos con una precisión superior al 90%. La Universidad de Edimburgo destaca que la combinación de evidencias anatómicas y químicas respalda la posibilidad de que estos organismos siguieran una trayectoria evolutiva independiente

Una rama perdida de la evolución que podría cambiar nuestra visión del pasado

No eran plantas ni hongos, sino algo más. Los fósiles que podrían pertenecer a una forma de vida desaparecida hace 400 millones de años
El fósil auténtico. © Loron et al. (2026), Science Advances.

La interpretación es fascinante: Prototaxites podría representar un linaje de organismos eucariotas multicelulares que desapareció sin dejar descendientes conocidos. No obstante, todavía existen incertidumbres.

Una investigación anterior publicada en Philosophical Transactions of the Royal Society B había defendido precisamente una afinidad con determinados hongos primitivos, lo que demuestra que su clasificación lleva décadas siendo objeto de controversia. El nuevo estudio debilita esa hipótesis, pero no demuestra de manera definitiva dónde debe situarse Prototaxites dentro del árbol evolutivo. Tampoco permite saber exactamente cómo obtenía energía, cómo se reproducía o por qué desapareció. Para responder será necesario estudiar nuevos ejemplares y comprobar si las características encontradas se repiten en otras especies del género.

Los Museos Nacionales de Escocia consideran que el hallazgo abre una ventana a una trayectoria de la vida compleja que pudo extinguirse hace cientos de millones de años. Y esa es quizá la consecuencia más inquietante del descubrimiento: la evolución no solo produjo las plantas, animales y hongos que conocemos. También pudo explorar formas de construir organismos complejos que desaparecieron por completo.

Durante millones de años, aquellos gigantes formaron parte del paisaje terrestre. Hoy apenas quedan sus fósiles y una pregunta extraordinaria: ¿cuántas otras ramas de la vida se extinguieron sin que jamás llegáramos a conocerlas?

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