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Olvídate del mito de los 7 años: la ciencia tiene una nueva fórmula para comparar la edad de tu perro con la humana

Imagen: PXHere

Hace un tiempo lo explicamos: la creencia de que un año humano equivale a siete de perro es falsa. Pero como la ciencia sabe que los humanos seguiremos comparando nuestras vidas con las de nuestros amigos peludos, ahora tenemos una fórmula para acercarnos a la verdad.

La realidad es que los perros envejecen de manera muy diferente a nosotros. En el primer año de vida, un perro madura muchísimo más rápido que una persona. A partir de ahí, todo depende de la raza y sobre todo del tamaño del animal. Por eso es tan complicado sacar una ecuación universal que pueda equiparar nuestra edad a la de los perros.

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Para tan ardua tarea, un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Diego, liderados por los genetistas Tina Wang y Trey Ideker, comenzaron a trabajar. La fórmula resultante no se basa en una métrica arbitraria, sino en cambios en el ADN a lo largo del tiempo.

Un método que tiene como base un mecanismo epigenético llamado metilación. A medida que los humanos y los perros domésticos (Canis lupus familiaris) envejecen, se agregan grupos metilo a nuestras moléculas de ADN, lo que puede cambiar la actividad de un segmento de ADN sin alterarlo. La metilación del ADN puede usarse para medir la edad en humanos, y es lo que se llama reloj epigenético.

Imagen: Pixabay

Partiendo de esta teoría, los investigadores se propusieron comparar el reloj epigenético de los humanos con el reloj epigenético de los perros.

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Como decíamos al comienzo, la vida útil de los perros puede variar enormemente: de 6 a 7 años para algunas razas grandes, como los mastines, y hasta 17-18 años para perros como los chihuahuas. Sin embargo, a pesar de esta variación, todos los perros exhiben una trayectoria de desarrollo, fisiológica y patológica similar. Según explican en su trabajo:

Una sola raza ofrece una fuerte homogeneidad del genoma, lo que aumenta la posibilidad de identificar factores genéticos asociados con rasgos complejos como el envejecimiento. Usamos perros labrador retriever para el estudio. Luego comparamos los datos de los perros con los perfiles de metilación publicados de la sangre de 320 humanos, con edades comprendidas entre uno y 103 años, y los de 133 ratones.

Utilizando la secuenciación dirigida, caracterizamos los metilomas de 104 Labrador retrievers que abarcan un rango de edad de 16 años, logrando una cobertura> 150X dentro de los bloques sinténicos de mamíferos. La comparación con los metilomas humanos revela una relación no lineal que traduce los años del perro al humano, alinea el momento de los principales hitos fisiológicos entre las dos especies y se extiende a los ratones.

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Imagen: Pixabay

Cuentan los investigadores que las similitudes fueron mayores al comparar perros jóvenes con humanos jóvenes, y perros ancianos con humanos mayores. Dicha coincidencia de los relojes epigenéticos permitió al equipo derivar una fórmula para calcular la edad ‘humana’ de los perros: “edad humana = 16ln (edad de perro) 31”.

A partir de la fórmula hay que multiplicar el logaritmo natural de la edad de tu perro en años (aquí hay una calculadora que puedes usar) por 16, luego agrega 31. Eso te dará la edad del perro en ‘años humanos’.

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Los resultados, en general, tuvieron bastante sentido y coincidían con los esperado. La fórmula descubría que siete semanas en perros correspondían con nueve meses en humanos, el momento en que los dientes de leche brotan en cachorros y bebés. La esperanza de vida promedio de las dos especies también fue igual: 12 años para los labradores y 70 para los humanos.

Obviamente, no fue perfecta en todos los casos. Los perros, por ejemplo, pasan por la pubertad y alcanzan la madurez sexual más rápido que los humanos (al año de vida normalmente), por lo que el período entre la adolescencia y la mediana edad no coincide. Como explican en el trabajo con un ejemplo:

Un Labrador de cinco años se calcula en alrededor de 56 años humanos, pero la metilación del perro se ralentiza a medida que envejecen, por lo que los humanos pueden ponerse al día.

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A todo ello hay que sumarle otro problema: las diferentes razas que envejecen de forma diferente. Así que, aunque la fórmula es lo más cerca que hemos estado de aunar nuestra edad con las de nuestros amigos peludos (muchos más que el mito de los 7 años), no es exacta ni universal, y probablemente nunca lo pueda ser. [bioRxiv vía ScienceAlert]

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Miguel Jorge

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