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Tecnología

OpenAI invierte 10.000 millones en chips propios para reducir su dependencia de Nvidia

La compañía detrás de ChatGPT ha dado un paso estratégico: quiere fabricar sus propios chips de inteligencia artificial junto a Broadcom y dejar de depender del gigante Nvidia
Por AJ Dellinger Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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OpenAI, la empresa que revolucionó el mundo con ChatGPT, ya no quiere depender tanto de Nvidia para alimentar sus modelos de inteligencia artificial. Según informes del Financial Times y The Wall Street Journal, la compañía dirigida por Sam Altman ha cerrado un acuerdo de 10.000 millones de dólares con Broadcom para producir chips propios diseñados específicamente para entrenar y ejecutar sus sistemas de IA.

La alianza apunta a un lanzamiento de estas nuevas piezas a partir de 2026. De confirmarse los plazos, OpenAI pasaría a ser un actor no solo en software y modelos, sino también en la fabricación de hardware, un terreno dominado hasta ahora por Nvidia, AMD y un puñado de gigantes tecnológicos.

Nvidia, el proveedor de todos… por ahora

La noticia no sorprende del todo si se tiene en cuenta la situación actual del mercado. Nvidia es, hoy por hoy, la gran proveedora de chips para inteligencia artificial en la nube: sus GPUs son la base de los centros de datos de Amazon Web Services, Google, Microsoft y Oracle.

El nivel de demanda es tan alto que incluso grandes compañías han tenido problemas para asegurarse suministros suficientes. Oracle, por ejemplo, anunció recientemente una compra de 40.000 millones de dólares en hardware de Nvidia para su centro de datos vinculado al ambicioso Project Stargate, iniciativa que busca ampliar la infraestructura global para IA.

En este escenario, OpenAI habría decidido dar un paso clave: controlar parte de su propia cadena de hardware para garantizar la capacidad de crecimiento de sus modelos.

OpenAI no está sola en este intento de reducir su dependencia de Nvidia. Google lleva tiempo ofreciendo sus propios chips a centros de datos, Amazon desarrolla procesadores diseñados para IA y Microsoft también se ha lanzado al negocio del hardware especializado.

El denominador común es claro: quien controle el hardware, controla también el ritmo de innovación. Y en un mercado donde la competencia por entrenar modelos más grandes y complejos no hace más que crecer, depender de un único proveedor representa un riesgo.

Broadcom, el socio inesperado

El acuerdo se selló con Broadcom, una de las mayores firmas de semiconductores de Estados Unidos. Aunque no tiene la fama de Nvidia en el terreno de la inteligencia artificial, Broadcom cuenta con décadas de experiencia fabricando chips de alto rendimiento para comunicaciones, servidores y almacenamiento.

La compañía había anunciado hace unos días un misterioso contrato millonario, que ahora se sabe corresponde a esta alianza con OpenAI. Para la startup, supone entrar de lleno en un sector en el que hasta ahora solo había hecho tímidos intentos con rumores sobre un chip interno en desarrollo.

Aunque la noticia puede parecer una amenaza, lo cierto es que Nvidia no se quedará sin clientes. De hecho, la compañía anunció hace apenas una semana que sus ventas crecieron un 56% en el último trimestre, lo que demuestra que la demanda sigue disparada.

Además, recientes movimientos en la política comercial de Estados Unidos podrían reabrir mercados internacionales para Nvidia, incluidos países que habían quedado limitados por tensiones diplomáticas. En otras palabras: aunque los grandes actores desarrollen sus propias alternativas, Nvidia sigue siendo un jugador central.

Un futuro con chips a medida

El paso de OpenAI refleja un cambio de paradigma: las empresas que lideran la carrera de la inteligencia artificial no se conforman con el software, quieren controlar el hardware que hace posible esa revolución.

Si los chips diseñados junto a Broadcom cumplen las expectativas, OpenAI podría no solo reducir costes y asegurar su propia infraestructura, sino también competir en un terreno que hasta ahora parecía reservado a los fabricantes tradicionales. El movimiento no busca reemplazar de inmediato a Nvidia, sino garantizar que la compañía pueda seguir creciendo sin cuellos de botella.

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