En el hemisferio norte este verano mostró los peligros del calor extremo. Según cálculos preliminares las olas de calor, una detrás de la otra, podrían haberles costado la vida a miles de personas en Europa y EE.UU. en los últimos meses. Aunque todavía no hay datos demográficos de esas muertes, es probable que muchas de las personas que murieron fueran adultos mayores.
La investigación ha mostrado desde hace tiempo que los mayores de 60 años son particularmente vulnerables a enfermedades y muerte relacionada con el calor, pero las proyecciones de la exposición al calor con el cambio climático no han encontrado explicaciones. A medida que aumentan las temperaturas y envejece la población global, esa falta podría estar subestimando los futuros riesgos causados por el calor.
En un estudio que se publicó el lunes en The Lancet Planetary Health, se buscó llenar ese vacío explicando cómo cambia las proyecciones de la exposición al calor y la tolerancia a las altas temperaturas, específicamente tomando en cuenta la edad. Los resultados no son prometedores. Con un calentamiento global de 1,5 °C los adultos mayores podrían sufrir niveles peligrosos de exposición al calor con mayor frecuencia y en escalas más amplias de lo que sucedería con adultos más jóvenes con un calentamiento de 4°C.
“Nuestros resultados para la vulnerabilidad estratificada por edad ante el calor intolerable muestra que la escala será mayor y la duración aumentará, afectando a muchas más personas de lo que se calculaba”, concluyen los autores.
Los peligros de envejecer en un mundo que se calienta cada vez más
Se estima que la población mayor de 60 años se duplicará, de 1,1 mil millones en 2021 a 2,1 mil millones para 2050. En ese momento ese grupo etario representará el 21% de la población mundial, y más de dos tercios de ellos habitarán países de ingresos bajos y medios, formando la primera línea de vulnerables ante el cambio climático.
Sin reducciones significativas de emisiones de carbono la temperatura promedio de la Tierra probablemente se acerque a los 2°C por encima de los niveles preindustriales para 2050.
Los cálculos anteriores de riesgo ante el calor a escala poblacional en situaciones futuras de calentamiento se basaban en los límites de calor para los jóvenes adultos sanos, y subestimaban potencialmente los riesgos para los adultos mayores. En ese grupo etario las personas pueden tener más dificultades para reconocer cuándo hace demasiado calor, o si están deshidratados. Como la circulación sanguínea se reduce y sudan menos, sus cuerpos guardan más calor. Y los adultos mayores además suelen tener más problemas de salud, que el calor extremo puede exacerbar.
En comparación con cálculos anteriores este nuevo estudio encontró que usar los límites para soportar el calor según cada edad podía más que duplicar la cantidad de personas que se expondrían a al menos 180 horas de calor peligroso cada año. Los adultos mayores conforman la mayoría de esta población en riesgo.
Con un calentamiento de 1,5°C más, unos 290 millones de personas mayores de 60 años, el 22% de la población de adultos mayores, estarían al menos 180 horas expuestos a calor peligroso cada año, según el estudio. En comparación, por debajo dje los 4°C de calentamiento unos 490 millones de jóvenes adultos o 17,4% de la población global de jóvenes adultos podrían enfrentar ese nivel de exposición al calor peligroso.
Los autores creen que sus resultados son motivo de preocupación por la habitabilidad a largo plazo en partes de los trópicos y subtrópicos, en especial para los adultos mayores. En lugares densamente poblados como la planicie Indo-Genética y la costa del Golfo Pérsico, los adultos mayores podrían estar expuestos a temperaturas peligrosas durante las 24 horas a lo largo de varios meses si el calentamiento global llega a 3 o 4 °C.
El estudio nos ofrece un vistazo del clima futuro, pero las olas de calor devastadoras de este verano del norte muestran que el calor extremo ya está teniendo un importante impacto en la salud pública en todo el mundo. Los autores esperan que sus resultados motiven a planificar adaptaciones que protejan mejor a los adultos mayores a medida que sigue calentándose el planeta.