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Ciencia

El tratamiento con testosterona le provocó alucinaciones auditivas y empezó a oír voces

El hombre podría haber tenido una afección genética preexistente que lo hizo más susceptible al inusual efecto colateral.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La decisión de un hombre de 45 años de empezar un tratamiento con testosterona sintética parece haberle causado un efecto colateral inusual: psicosis.

Los médicos de India detallaron el caso en un informe reciente. El hombre empezó a oír voces, y a tener alucinaciones paranoicas al año de empezar con la terapia de reemplazo de testosterona. Afortunadamente los doctores trataron sus síntomas y se interrumpió el tratamiento, y la psicosis desapareció.

“Aunque los efectos adversos somáticos de la terapia de reemplazo de testosterona son bien conocidos, las complicaciones psiquiátricas como los cambios de estado de ánimo, las manías y la psicosis no se valoran correctamente, en particular para las dosis terapéuticas”, escribieron los autores del informe que se publicó a finales del pasado mes en The Primary Care Companion for CNS Disorders.

Efecto colateral infrecuente

Según el caso de estudio los primeros en notar que algo le pasaba al hombre fueron los vecinos, cuando trabajaba solo cuidando una casa en el campo. Alertaron a su familia. El hombre había empezado con sospechas paranoicas sobre sus vecinos, tenía conductas maníacas, y decía que oía voces, como la voz de Dios o la que provenía de partes de su cuerpo. A los nueve días de presentar estos síntomas finalmente acabó en la sala de emergencias.

Los médicos le indicaron antipsicóticos y trataron de entender qué había causado los síntomas. El hombre no tenía historia personal ni familiar de enfermedades mentales. Pero una década antes los análisis habían mostrado que era infértil y que sus niveles de testosterona estaban bajos, y un año antes del episodio psicótico le habían indicado testosterona una vez al mes, junto con suplementos de vitamina D para su osteoporosis (en hombres con bajos niveles de testosterona el tratamiento puede ayudar a restaurar la densidad de los huesos).

Los estudios confirmaron de inmediato que el hombre, sin saberlo, había estado viviendo con síndrome de Klinefelter. Quienes tienen Klinefelter tienen un cromosoma X de más (XXY), que provoca bajos niveles de testosterona, testículos más pequeños, infertilidad, y mayor altura. La terapia de reemplazo de testosterona es lo que suele usarse para tratar la afección, pero en este caso parece haber causado la psicosis del paciente.

Según los médicos, quienes tienen este síndrome presentan un riesgo más elevado de sufrir enfermedades psiquiátricas, que pueden incluir a la psicosis. Las inyecciones del hombre habían creado picos muy altos y valles muy bajos de testosterona en su sistema, que probablemente causaron problemas en la forma en que su cerebro regula la dopamina, neurotransmisor importante que tiene un rol en los desórdenes psiquiátricos como la esquizofrenia.

El hombre respondió bien al tratamiento y sus síntomas mejoraron notablemente a los pocos días de dejar el tratamiento con testosterona, lo que respaldaba la teoría de los médicos. Dejó el hospital al poco tiempo.

“La asociación temporal entre 1 años de testosterona parenteral y el inicio de la psicosis, sin enfermedad psiquiátrica previa, la presentación polimórfica, los bajos niveles de testosterona en la presentación (nivel valle) y la rápida resolución al discontinuar, indican de manera convincente que fue un desorden psicótico inducido por sustancia”, escribieron los médicos.

Una lección

Es evidente que la mayoría de quienes siguen un tratamiento con testosterona no tendrán psicosis. Dicho esto, los autores dicen que los médicos tienen que al menos estar conscientes del potencial de complicaciones psiquiátricas que tiene la terapia, en particular para los que son vulnerables, como los que tienen Klinefelter. A estos pacientes se les puede indicar el tratamiento con testosterona, pero solo con monitoreo frecuente.

“Los clínicos tienen que efectuar una evaluación psiquiátrica de base, monitorear el estado mental y considerar la interrupción inmediata del tratamiento si aparecen síntomas”, indican los médicos.

En el seguimiento posterior durante dos meses después de dejar el hospital, el hombre no mostró signos de recaída y su medicación psiquiátrica se pudo reducir gradualmente. Con el tiempo volvió a ser tratado con testosterona pero tanto él como su familia debieron seguir la recomendación de estar atentos al resurgimiento de problemas.

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