Una mandíbula incompleta y apenas tres dientes pueden parecer poca cosa para reconstruir diez millones de años de evolución. Sin embargo, ese pequeño conjunto de fósiles encontrado en Kenia pertenece a uno de los primates más interesantes del Mioceno tardío: Nakalipithecus nakayamai.
El animal vivió hace aproximadamente 9,9-9,8 millones de años, justo en un periodo del registro fósil africano especialmente escaso y muy próximo a las grandes divergencias evolutivas que terminarían separando los linajes de gorilas, chimpancés y humanos. Por esa razón, los investigadores consideran que podría encontrarse cerca de la base evolutiva de los grandes simios africanos, aunque su posición exacta continúa siendo objeto de debate.
Un fósil encontrado en un momento clave
Los restos proceden de Nakali, un yacimiento situado en Kenia, dentro del sistema del valle del Rift. Allí, una expedición conjunta de científicos kenianos y japoneses encontró en 2005 la mandíbula que posteriormente permitió describir una nueva especie, Nakalipithecus nakayamai.
El hallazgo fue especialmente importante porque África conserva relativamente pocos fósiles de grandes simios correspondientes a esta parte del Mioceno. Cuando la especie fue descrita en 2007, sus investigadores ya plantearon que podía encontrarse cerca del último antepasado común de los grandes simios africanos y los humanos.
Ahora una nueva etapa del Proyecto Nakali, liderada por la paleontóloga Marta Pina, del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, busca ampliar ese escaso registro. El proyecto continúa activo durante 2025 y 2026 con el objetivo de encontrar nuevos fósiles y reconstruir con mayor precisión el ecosistema en el que vivieron estos primates.
Tres dientes que cuentan millones de años de historia
Gran parte del interés de Nakalipithecus está precisamente en sus dientes. Su anatomía combina características consideradas relativamente primitivas con otras que recuerdan a hominoideos posteriores.
Cuando se describió la especie, los investigadores observaron similitudes con Ouranopithecus, un gran simio conocido por fósiles encontrados en Grecia y algo más reciente. Sin embargo, Nakalipithecus conservaba determinados rasgos dentales menos especializados, lo que reforzó la posibilidad de que ocupara una posición muy antigua dentro de la evolución de los grandes simios.
🇰🇪 El Nakalipithecus, un hominoideo que vivió hace unos 10 millones de años, vuelve a estar en el centro de una investigación que busca esclarecer parte de la historia evolutiva de los primates. A partir de una mandíbula con tres dientes hallada en Nakali, Kenia, especialistas… pic.twitter.com/2dnW1DSbW8
— RPP Noticias (@RPPNoticias) August 19, 2026
Su importancia también tiene una dimensión geográfica. Durante años se debatió si algunos antepasados de los actuales grandes simios africanos pudieron haber evolucionado en Eurasia antes de regresar posteriormente a África. Los fósiles de Nakali demostraron que hace unos diez millones de años África oriental seguía albergando una considerable diversidad de hominoideos, favoreciendo la hipótesis de una evolución continuada dentro del propio continente.
El fósil que los científicos todavía necesitan encontrar
El gran problema es que conocemos a Nakalipithecus principalmente por mandíbulas y dientes. Eso permite estudiar su alimentación, tamaño y relaciones evolutivas, pero dice mucho menos sobre cómo se movía.
Por eso encontrar partes del esqueleto poscraneal —brazos, piernas, pelvis o vértebras— sería especialmente valioso. Esos huesos podrían revelar si este primate caminaba por las ramas, trepaba de forma semejante a los grandes simios actuales o poseía alguna combinación locomotora desconocida.
Y ahí reside el verdadero potencial de Nakali. Encontrar más piezas no significaría necesariamente descubrir al “abuelo” directo de la humanidad, pero sí podría acercarnos a reconstruir cómo eran los primates africanos que vivieron inmediatamente antes de algunas de las separaciones evolutivas que terminaron produciendo gorilas, chimpancés y, millones de años después, humanos.