Durante años, comprar un videojuego en disco significaba algo muy concreto: podías prestarlo, revenderlo, guardarlo en una estantería o encontrarlo más barato de segunda mano. Era un objeto, pero también una forma de independencia frente a la tienda digital de turno. Esa etapa ya tiene fecha de caducidad en PlayStation.
Sony anunció que dejará de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. Desde entonces, los nuevos lanzamientos estarán disponibles en formato digital, ya sea a través de PlayStation Store o mediante códigos vendidos por comercios asociados. Los juegos publicados antes de esa fecha no se verán afectados por la medida.
La compañía presenta la decisión como una respuesta a los hábitos actuales de consumo. Según Reuters, alrededor del 80% de las ventas completas de juegos de Sony en el año fiscal 2025 ya fueron digitales. Pero para muchos jugadores y analistas, el cambio no va solo de comodidad: también va de rentabilidad y control.

El disco era una forma de libertad para el usuario
Rhys Elliott, analista de Alinea Analytics, resumió la crítica en una idea directa: el fin del disco beneficia a PlayStation porque elimina una unidad de valor que Sony deja de monetizar después de la primera venta. Un juego físico puede prestarse, revenderse o alquilarse muchas veces, pero la plataforma solo gana dinero en la compra inicial.
Con el formato digital, esa lógica cambia. Si un jugador quiere comprar un título, depende de la tienda oficial, de sus precios, de sus descuentos y de sus condiciones. Ya no existe una copia usada a menor precio compitiendo en una estantería, en una tienda de barrio o en una plataforma de segunda mano.
Ahí está el punto central. El mercado físico funcionaba como un contrapeso. Aunque Sony pudiera fijar precios altos en PlayStation Store, el jugador tenía alternativas: esperar una oferta en tienda, comprar usado, intercambiar con un amigo o revender un juego terminado para financiar el siguiente. Sin discos, gran parte de ese ecosistema desaparece.
Sony podrá seguir vendiendo códigos digitales en comercios físicos, pero no es lo mismo. Una caja con un código no se puede prestar de la misma manera, no tiene valor de reventa y tampoco ofrece el mismo atractivo para coleccionistas. La compra deja de ser un objeto transferible y pasa a ser una licencia atada a una cuenta.
Las tiendas físicas pierden uno de sus últimos pilares
El golpe también alcanza a los comercios especializados. Elliott recordó que el mercado de segunda mano era uno de los motores que mantenía a muchas tiendas de videojuegos en funcionamiento. Los márgenes de los juegos nuevos suelen ser bajos, mientras que los usados permiten recuperar rentabilidad y atraer clientes recurrentes.
Sin discos nuevos, ese circuito se debilita. Las tiendas podrán vender tarjetas, códigos o merchandising, pero pierden una parte esencial de su razón de ser: comprar, vender y recomprar juegos físicos. Para cadenas especializadas y pequeños comercios, el cambio puede acelerar una caída que ya venía en marcha desde hace años.
La discusión conecta con un problema más amplio de la industria: la propiedad digital. Cuando todo depende de una cuenta y una tienda online, el usuario ya no posee el juego de la misma forma. Puede acceder a él mientras la plataforma lo permita, mientras los servidores funcionen y mientras las licencias sigan vigentes.
El anuncio de Sony también coincidió con otro movimiento sensible: el cierre gradual de la PlayStation Store en PS3 y PS Vita, que comenzará en algunos mercados en 2026 y se ampliará globalmente en 2027. Aunque Sony asegura que el contenido ya comprado seguirá disponible por ahora, la noticia refuerza la preocupación por la preservación de juegos y el acceso a bibliotecas digitales antiguas.
La transición digital parece inevitable, pero eso no significa que sea neutra. Para Sony, reduce costes, simplifica distribución y aumenta el control sobre precios y ventas. Para el usuario, elimina una parte importante de las opciones que históricamente ofrecía el formato físico.
El final del disco en PlayStation no es solo el cierre de una etapa nostálgica. Es un cambio en la relación entre jugadores, tiendas y plataformas. Antes comprabas un juego y podías decidir qué hacer con él. En el futuro digital que propone Sony, esa libertad será mucho más limitada.