El 18 de febrero de 1930, Clyde Tombaugh observó un diminuto punto que cambiaba de posición entre fotografías tomadas en noches diferentes desde el Observatorio Lowell, en Arizona. Aquello que parecía apenas una pequeña mancha entre miles de estrellas terminó siendo Plutón, el mundo helado situado en los confines del Sistema Solar que durante décadas fue considerado el noveno planeta.
Desde entonces han pasado 96 años. La humanidad desarrolló computadoras, llegó a la Luna, construyó telescopios espaciales e incluso consiguió enviar una sonda hasta Plutón. Sin embargo, para el planeta enano todo ese tiempo representa menos de la mitad de uno de sus años.
La razón es sencilla: Plutón necesita aproximadamente 247,9 años terrestres para completar una sola órbita alrededor del Sol. Eso significa que todavía no ha regresado al lugar de su trayectoria donde se encontraba cuando Tombaugh lo descubrió. Según la NASA, ese regreso ocurrirá alrededor del año 2178.

Estar tan lejos del Sol hace que sus años sean enormes
Plutón se encuentra, en promedio, a unos 5.900 millones de kilómetros del Sol, aproximadamente 39 veces la distancia que separa a la Tierra de nuestra estrella. Su recorrido tampoco forma un círculo perfecto, sino una órbita notablemente elíptica que lo lleva desde unas 30 unidades astronómicas del Sol hasta aproximadamente 49,3.
Cuanto mayor es la distancia de un objeto al Sol, mayor suele ser también el tiempo que necesita para completar su recorrido orbital. Mercurio necesita apenas 88 días terrestres; la Tierra tarda un año; Neptuno, unos 165 años, mientras que Plutón necesita casi dos siglos y medio.
Su trayectoria es tan particular que entre 1979 y 1999 Plutón estuvo incluso más cerca del Sol que Neptuno. Aun así, ambos mundos no corren peligro de colisionar gracias a una resonancia orbital: por cada dos vueltas de Plutón, Neptuno completa tres.
¿Cómo sabemos que tarda 248 años si nunca vimos una vuelta completa?
Los astrónomos no necesitan esperar hasta 2178 para saber cuánto dura el año de Plutón. Su órbita puede calcularse observando cómo cambia su posición a lo largo del tiempo y aplicando las leyes de la gravedad y el movimiento orbital.
Cada nueva medición permite refinar el modelo de su trayectoria y reconstruir dónde estuvo en el pasado y dónde estará en el futuro. Además, Plutón apareció accidentalmente en fotografías astronómicas tomadas antes de 1930, aunque nadie se había dado cuenta todavía de que aquel pequeño punto era un nuevo mundo.
Con todos esos datos, los científicos pueden determinar su período orbital con enorme precisión. La NASA sitúa actualmente ese período en unos 247,92 años terrestres, equivalentes a aproximadamente 90.553 días.
Pluto hasn’t complete a full orbit since it’s discovery too
— Latest in space (@latestinspace) June 14, 2021
Llegamos hasta Plutón antes de verlo completar su año
La comparación más llamativa llegó en 2015, cuando la sonda New Horizons de la NASA pasó junto a Plutón después de un viaje de nueve años. Por primera vez pudimos observar de cerca sus montañas de hielo, su tenue atmósfera y la enorme región brillante en forma de corazón conocida como Tombaugh Regio.
Habían transcurrido apenas 85 años desde su descubrimiento. En ese tiempo, la humanidad pasó de detectar a Plutón moviéndose entre placas fotográficas a enviar una nave a miles de millones de kilómetros para fotografiarlo de cerca.
Plutón, mientras tanto, ni siquiera había recorrido la mitad de su órbita. Cuando finalmente vuelva a la posición que ocupaba en 1930, será aproximadamente 2178. Para nosotros habrán pasado numerosas generaciones y casi dos siglos y medio de historia. Para Plutón, simplemente habrá terminado un año.