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Ciencia

Hera se acerca a Dimorphos para estudiar el primer asteroide cuya órbita fue alterada por la humanidad

La nave de la Agencia Espacial Europea llegará en noviembre al sistema Didymos-Dimorphos para investigar las consecuencias del histórico impacto de DART. Sus observaciones permitirán descubrir cómo quedó el pequeño asteroide y mejorar una técnica que algún día podría utilizarse para desviar una amenaza real contra la Tierra.
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Cuatro años después de que una nave de la NASA se estrellara deliberadamente contra un asteroide y consiguiera modificar su movimiento, estamos a punto de descubrir qué ocurrió realmente durante aquel experimento. La misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA) atraviesa la etapa final de su viaje hacia Didymos y Dimorphos, el sistema binario utilizado para realizar la primera demostración práctica de una técnica de defensa planetaria.

Hera completó entre febrero y marzo de 2026 una importante maniobra en el espacio profundo que modificó su velocidad en 367 metros por segundo y la dejó correctamente alineada con la órbita de su destino. La secuencia de aproximación comenzará durante los próximos meses y la llegada al sistema está prevista para noviembre de 2026.

DART cambió para siempre la órbita de Dimorphos

Todo comenzó el 26 de septiembre de 2022, cuando la misión DART de la NASA chocó contra Dimorphos a aproximadamente 6,1 kilómetros por segundo. El pequeño asteroide, de unos 151 metros de diámetro, orbita alrededor de Didymos, un cuerpo mucho mayor de aproximadamente 780 metros.

Antes del impacto, Dimorphos necesitaba unas 11 horas y 55 minutos para completar una vuelta. Después de la colisión, su período orbital se redujo en alrededor de 33 minutos, demostrando por primera vez que una nave podía alterar intencionalmente el movimiento orbital de un cuerpo celeste.

El resultado confirmó el principio del impactador cinético: si se descubre con suficiente anticipación un asteroide peligroso, una nave podría impactarlo y modificar ligeramente su trayectoria hasta conseguir que deje de coincidir con la Tierra.

Hera se acerca a Dimorphos para estudiar el primer asteroide cuya órbita fue alterada por la humanidad
© European Space Agency, ESA – Youtube.

Hera quiere saber por qué funcionó tan bien

Aunque los telescopios terrestres permitieron medir el cambio orbital, todavía quedan preguntas fundamentales. Los científicos no conocen con suficiente precisión la masa y estructura interna de Dimorphos ni saben exactamente qué aspecto tiene después del choque.

Incluso existe la posibilidad de que DART no haya excavado simplemente un enorme cráter, sino que haya deformado gran parte del asteroide. Simulaciones realizadas después del impacto apuntan precisamente a esa posibilidad.

Resolverlo es esencial porque la eficacia de un impacto no depende únicamente de la velocidad y la masa de la nave. También importa si el asteroide es compacto, poroso o está formado por una acumulación poco cohesionada de rocas. Además, las toneladas de material expulsadas durante la colisión actuaron como un pequeño propulsor en sentido contrario, aumentando el cambio producido por DART.

Cámaras, láseres y dos pequeñas naves

Hera lleva varios instrumentos destinados a reconstruir el experimento con enorme precisión. Sus cámaras cartografiarán los asteroides, mientras un telémetro láser medirá distancias a la superficie con una precisión inferior a un metro. El instrumento térmico TIRI analizará las propiedades físicas de la superficie y HyperScout H observará en 25 bandas del visible e infrarrojo cercano para estudiar su composición.

Pero Hera no trabajará sola. También transporta los CubeSats Milani y Juventas, que podrán acercarse todavía más a los pequeños cuerpos. Juventas utilizará un radar de baja frecuencia para investigar el interior de Dimorphos, mientras Milani se concentrará especialmente en su composición y en el polvo de los alrededores.

La propia nave tendrá además que desenvolverse en una gravedad extremadamente débil, utilizando un sistema de navegación autónoma que la ESA compara con las capacidades de un automóvil autónomo.

De un experimento histórico a una defensa planetaria real

DART ya respondió una pregunta fundamental: sí podemos cambiar la órbita de un asteroide mediante un impacto. Hera deberá responder ahora una mucho más complicada: cuánto cambiaría exactamente la trayectoria de otro asteroide con propiedades diferentes.

Ese conocimiento podría resultar decisivo si alguna vez se descubre un objeto realmente peligroso en dirección a nuestro planeta. La primera imagen cercana del Dimorphos transformado está prevista para finales de noviembre y abrirá una campaña científica que continuará durante 2027.

DART realizó el golpe. Hera deberá reconstruir lo sucedido para convertir aquel experimento único en una técnica de defensa planetaria que algún día pueda repetirse con precisión.

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