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Ciencia

Por primera vez se detecta azúcar en el espacio interestelar, y esto sugiere que los ingredientes para la vida existen desde antes de la formación de las estrellas

Los astrónomos dicen que las estrellas y los planetas se formaron mucho después que los azúcares que se detectaron ahora.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Desde hace mucho tiempo los astrónomos sospechaban que en el espacio profundo, esa frontera que está más allá de nuestro sistema solar, había azúcares. La hipótesis se comprobó con muestras del asteroide Bennu pero los científicos querían avanzar un paso más: ¿habría alguna forma de detectar azúcar en el espacio interestelar? 

La respuesta a esa pregunta es un sí rotundo, según un trabajo que se publicó hoy en Nature Astronomy. Con los radiotelescopios Yebes, de 40 metros, e IRAM, de 30 metros, ubicados en España, los investigadores informan que por primera vez se detectó eritrulosa, un monosacárido de cuatro carbonos, en la nube molecular G+0.693−0.027. El equipo analizó los datos espectrales de la nube ubicada cerca del centro de la Vía Láctea. Sus hallazgos muestran que en el espacio puede surgir la complejidad química incluso desde antes de que entraran en escena las estrellas o los planetas.

“Los azúcares son compuestos orgánicos esenciales porque representan la columna vertebral del ARN y el ADN”, le dijo a Gizmodo Izaskun Jiménez-Serra, autora principal del trabajo y astrónoma del Centro de Astrobiología, España.  “Nuestro objetivo era determinar si los azúcares ya estarían sintetizados en las nubes moleculares en las que nacen las estrellas y los planetas”.

De las frambuesas a las estrellas

En la Tierra la eritrulosa se encuentra como molécula en las frambuesas, y según Jiménez-Serra, en entornos con agua la eritrulosa se convierte en Treosa, que pertenece a una familia de ácidos nucleicos simples, “posible predecesor evolutivo del ARN”. La eritrulosa es un compuesto de especial relevancia para entender la historia química de la vida, añadió.

En términos generales, se han detectado rastros de azúcares en meteoritos y asteroides. Además de Bennu, se encontró azúcar en el meteorito Orgueil, y en 2019 los investigadores  de la NASA lograron sintetizar moléculas de azúcar bajo condiciones muy similares a las del espacio interestelar. En su trabajo los investigadores añaden que en particular, se especula que la eritrulosa existe en cuerpos celestes que están fuera del sistema solar.

De modo que había indicios, pero  en el medio interestelar los científicos no habían encontrado rastros de eritrulosa, ni de cualquier azúcar, según explicó Jiménez-Serra. El estudio reciente buscaba justamente eso, y con sus colegas, la astrónoma buscaba la “huella rotacional característica” de la eritrulosa en la nube G+0.693-0.027, según explicó.

A partir del análisis espectroscópico el equipo identificó 12 líneas espectrales independientes que se condicen con la emisión de eritrulosa que predecían (cada elemento tiene su propia firma espectral que los astrónomos verifican y comparan para poder categorizar los datos de emisión). Lo fascinante es que el equipo además encontró que la nube molecular tenía ocho veces más eritrulosa que compuestos de azúcares más simples o de tres carbonos.

Crónicas químicas del cosmos

Las nubes moleculares, como lo indica su nombre, son “cúmulos” de polvo y gas que están en el espacio interestelar. Suelen ser testigos del nacimiento de estrellas, antes de su formación. Por eso el descubrimiento de eritrulosa en la nube molecular sugiere que “parte de los ingredientes químicos necesarios para que haya vida tal vez se encuentren ya en el material de donde se forman los sistemas planetarios”, según dijo Jiménez Serra.

Resulta importante porque abre la posibilidad de estudiar una nueva familia de compuestos orgánicos (los azúcares y sus derivados) en la galaxia. Ahora Jiménez-Serra planea buscar azúcares mayores como la ribosa, componente clave del ARN, esperando que al combinar observaciones astronómicas, experimentos de laboratorio, y cálculos teóricos, se pueda saber más sobre cómo operan los bloques de construcción de la vida en el frío vacío del espacio interestelar.

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