Image: Selección de Corea del Sur (AP)

El entrenador de la selecci√≥n de f√ļtbol de Corea del Sur, Taeguk Shin Tae-Yong, ha revelado que llevaban semanas trazando un plan para contrarrestar a los esp√≠as del equipo sueco. ¬ŅEl truco? Intercambiarse las camisetas en los entrenamientos para que no pudieran diferenciarlos.

El entrenador le cont√≥ a los medios en la rueda de prensa celebrada este domingo que su equipo se cambi√≥ los n√ļmeros despu√©s de detectar a un miembro del cuerpo t√©cnico de Suecia tratando de espiar una sesi√≥n de entrenamiento cerrado en Austria a principios de este mes. Seg√ļn Tae-Yong:

Los cambiamos porque no queríamos mostrarle todo a nuestros oponentes y tratar de confundirlos. Podrían conocer a algunos de nuestros jugadores, pero es muy difícil para los occidentales distinguir entre los asiáticos.

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Lo cierto es que nadie se hab√≠a dado cuenta de dicha acci√≥n hasta que lo ha contado el jefe del equipo surcoreano. Adem√°s, la idea de Tae-Yong no es descabellada, de hecho, si te cuesta diferenciar a personas de otras razas, es normal, y la ciencia lleva tiempo tratando de explicar a qu√© se debe el conocido como ‚Äúefecto de raza cruzada‚ÄĚ.

Image: Wikimedia Commons

Cuando hablamos de ello nos referimos a la tendencia de reconocer m√°s f√°cilmente a los miembros de nuestra propia raza que al resto. ¬ŅPor qu√©? Estudios anteriores han identificado la regi√≥n del cerebro responsable del fen√≥meno, pero los mecanismos subyacentes no est√°n nada claros Hay muchas teor√≠as para tratar de explicarlo, pero dos parten con ventaja.

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La primera hip√≥tesis dice m√°s o menos as√≠: generalmente pasamos m√°s tiempo con personas de nuestra propia raza y, por lo tanto, ganamos ‚Äúpercepciones perceptivas‚ÄĚ para las caracter√≠sticas de las personas que se parecen a nosotros.

Por ejemplo, dado que los cauc√°sicos tienen una amplia variabilidad en el color del cabello, pueden acostumbrarse a diferenciar a los extra√Īos al mirarles el pelo. Por otro lado, las personas de raza negra muestran una mayor variabilidad en el tono de la piel, por lo que pueden usar instintivamente el tono de la piel para distinguir a los dem√°s.

La segunda hipótesis establece que las personas piensan más categóricamente sobre los miembros de otras razas. Básicamente, nos damos cuenta de que son diferentes de nosotros, pero sintonizamos características menos notables.

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Image: Wikimedia Commons

En cualquier caso, siguen siendo hip√≥tesis, ya que no hay evidencia concreta en psicolog√≠a, por lo que es poco probable que alguna teor√≠a llegue a ser ‚Äúprobada‚ÄĚ alguna vez de manera concluyente.

Por cierto, lo que s√≠ se sabe es como minimizarlo. Hace unos a√Īos, un grupo de investigadores de la Universidad de Glasgow mostr√≥ 24 pares de fotos de voluntarios cauc√°sicos y del este de Asia, uno despu√©s del otro.

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Las imágenes eran de dos personas diferentes del mismo grupo racial, ya sea del Cáucaso o del Este de Asia, o la misma persona con diferentes expresiones faciales. Al mismo tiempo, registraron la actividad cerebral de los voluntarios usando EEG para medir la actividad eléctrica producida por el disparo de neuronas en el cerebro.

Normalmente, mostrarle a alguien la misma cara dos veces genera un patrón de EEG similar cada vez, aunque los niveles de actividad son más bajos la segunda vez. Las diversas caras activan otros patrones diferentes de actividad.

Image: Estudio sobre el efecto (frontiersin)

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Cuando a los voluntarios se les mostró caras de personas de una raza diferente a la suya, sus neuronas respondieron como si fueran la misma persona, lo fueran o no. Los resultados fueron los mismos ya sea que los voluntarios caucásicos estuvieran mirando caras de Asia oriental o viceversa.

‚ÄúEso sugiere que es un fen√≥meno universal en nuestra percepci√≥n‚ÄĚ, cuentan los investigadores, quienes agregan que los que viven entre personas de otras razas pueden aprender a identificar mejor a esas personas. Adem√°s, otras investigaciones explican que si los beb√©s ven e interact√ļan regularmente con personas de otras razas antes de los nueve meses de edad, el efecto puede que nunca surja.

No obstante, para aquellos que se sientan incapaces de distinguir entre personas de otras etnias, no se preocupen, todav√≠a hay esperanza. Seg√ļn la psic√≥loga de la Universidad de Londres, Gizelle Anzures, ‚Äúel efecto de la otra raza puede prevenirse, atenuarse e incluso revertirse dada la experiencia con el contacto de una nueva clase de raza‚ÄĚ. [Business Insider, Wikipedia, The Guardian]