The solar flare as seen by NASA’s Solar Dynamics Observatory on September 10, 2017. (Image: NASA/SDO/Goddard)

Desde principios de la semana pasada el Sol ha estado emitiendo un flujo constante de fulguraciones solares, incluida la explosión más poderosa registrada en el actual ciclo de 11 años de la estrella. Suena muy alarmante, pero los científicos dicen que es algo que hacen las estrellas hacen de vez en cuando, y que no hay nada de qué preocuparse.

Las fulguraciones solares son poderosas emisiones de radiación que fluyen hacia el espacio después de un periodo actividad magnética asociado a las manchas solares. Las manchas solares son rasgos de la superficie del sol que de vez en cuando se forman debido a las fuertes líneas de campo magnético que surgen desde el interior de la estrella y perforan la superficie solar. Las fulguraciones solares son los eventos explosivos más poderosos del Sistema Solar: producen destellos brillantes que duran entre unos pocos minutos y unas pocas horas. La atmósfera de la Tierra nos protege de la mayoría de sus rayos dañinos, pero esta radiación puede perturbar las señales de telecomunicaciones, radio y GPS, particularmente cerca de las regiones polares de nuestro planeta.

El domingo 10 de septiembre de 2017, el Solar Dynamics Observatory de la NASA registró una fulguración de clase X8.2. Las fulguraciones de la clase X son las más intensas, y el número atado a ella denota su fuerza: las X2 son dos veces más intensas que las X1, mientras que las X3 son tres veces más intensas, y así sucesivamente. Las fulguraciones de la clase M tienen una décima parte del tamaño de las llamaradas de la clase X y las llamaradas de la clase C son las más débiles del grupo. Los destellos de las clases X y M pueden causar breves apagones en la Tierra y otras interrupciones tecnológicas leves. A menos que sean parte de una inusualmente fuerte tormenta solar —la que ocurre aproximadamente una vez cada cien años—, en cuyo caso los efectos serían terribles.

La última explosión salió de la región activa 2673 del Sol, que los científicos observaron por primera vez el 29 de agosto. La actividad de esta región comenzó a intensificarse el 4 de septiembre. La semana pasada, la NASA catalogó seis fulguraciones considerables, incluidas las X2.2 y X9.3 del 6 de septiembre y una X1.3 el 7 de septiembre. La X9.3 es la erupción más grande registrada hasta ahora en el actual ciclo solar, un ciclo de aproximadamente 11 años en el que la actividad del Sol crece y decrece. Estamos en el noveno año del ciclo actual, y nos dirigimos hacia un mínimo solar en términos de intensidad. Las llamaradas como esta son raras durante esta fase menguante, pero como muestran estos últimos estallidos, todavía pueden ser bastante intensos.

This gif shows both the X2.2 and the X9.3 flares that the Sun emitted on Sept. 6, 2017. (Image: NASA/GSFC/SDO)

“Las grandes llamaradas hacia el final de los ciclos de las manchas solares no son inusuales; de hecho, es un comportamiento bastante estándar”, explica Scott MacIntosh, director del Observatorio de Alta Altitud del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) en una entrevista con Gizmodo. “El truco es explicar por qué”.

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MacIntosh dice que cuando la actividad del Sol es baja, los sistemas magnéticos subyacentes a las manchas parecen estar en estrecho contacto cerca del ecuador. Esto crea una oportunidad para que el Sol produzca manchas solares “híbridas”, regiones que contienen campos magnéticos que se retuercen como el agua en los océanos del hemisferio norte y sur.

“¿Recuerdas cómo la rotación de la Tierra hace girar el agua en diferentes direcciones en cada hemisferio? El Sol hace lo mismo por la misma razón: la fuerza de Coriolis”, dice MacIntosh. “Esos sistemas son muy inestables. Típicamente, este tipo de manchas producen las peores y más grandes erupciones y eyecciones de masa coronal cuando emergen a través de la superficie del Sol”.

Lo paradójico, dice MacIntosh, es que se sabe que los periodos de actividad solar muy baja produjeron las tormentas geomagnéticas más grandes de la historia y que estos eventos de ciclo tardío pueden persistir durante mucho tiempo, aunque el número total de fulguraciones sea bajo. “Se trata de cómo interactúan los diferentes sistemas magnéticos”, añade.

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Como resultado de las fulguraciones solares más recientes, el Centro de Predicción del Tiempo Espacial de la NOAA ha emitido un aviso de tormenta geomagnética moderada para hoy, 13 de septiembre, y otro menor para el 14 de septiembre. Esto no debería causar demasiados problemas en la Tierra, pero como explica el científico solar de la NASA Mitzi Adams a Gizmodo, debemos preocuparnos por las erupciones y las eyecciones de masa coronal ya que dependemos de la tecnología que puede verse afectada por estos eventos.

“El Centro de Predicción del Tiempo Espacial (SWPC) muestra una imagen moteada del coronógrafo de SOHO. Estas motas son partículas energéticamente cargadas que interactúan con la cámara, lo que degrada la cámara con el tiempo”, dice Adams. “Estos eventos también causan apagones, corrosión en las tuberías y corrientes inducidas por el suelo que pueden dañar los transformadores. A través del monitoreo y la investigación básica, el objetivo es entender lo que hace el Sol y lo que es probable que haga para que podamos preparar satélites, redes eléctricas e incluso a los astronautas”.

Las partículas que manchan nuestras cámaras, dice Adams, llegan aproximadamente una hora después de viajar a 150.000.000 km/h del Sol a la Tierra. Pero la mayor parte de las partículas tardan un par de días en llegar a nuestro planeta, dándonos un tiempo para prepararnos.

[NASA/Goddard, Space Weather Prediction Center]