Joao Pereira de Souza es un brasile├▒o que vive al pie de una de las muchas playas del estado de Rio. Cada a├▒o, de Souza recibe la visita de un navegante muy particular: un ping├╝ino de Magallanes. Es el mismo animal que salv├│ de la muerte hace ya cinco a├▒os, pero ┬┐por qu├ę regresa?

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El origen de esta inusual historia de amistad entre una persona y un animal se remonta a 2011. Joao Pereira de Souza encontr├│ el ping├╝ino en uno de sus habituales paseos por la playa junto al pueblo pesquero en el que vive. Estaba desnutrido y cubierto de petr├│leo. El alba├▒il retirado de 71 a├▒os limpi├│ las plumas del ave y la proporci├│n├│ alimento (forzadamente, los ping├╝inos comen peces, pero no saben c├│mo hacerlo fuera del agua). El caso es que el tratamiento funcion├│, y el ping├╝ino se recuper├│. Tras pasar unos meses con de souza, desapareci├│ sin dejar rastro.

Playa de Provetá, en Brasil.

Al cabo de unos meses, el animal, al que de Souza se refiere como Dindim, regres├│, y lleva haci├ęndolo cada a├▒o. Dindim viaja alrededor de 5.000 kil├│metros desde las heladas aguas de las costas de Patagonia para llegar a la playa brasile├▒a hacia junio, y permanece con de Souza hasta febrero. A veces pasa d├şas aliment├índose por s├ş mismo en el mar, pero siempre regresa a la caba├▒a de su salvador. A d├şa de hoy se ha convertido en una especie de celebridad local.

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El comportamiento del ping├╝ino es enternecedor, pero no se corresponde exactamente con la idea humana de amistad. Las idas y venidas de Dindim coinciden con la ├ępoca de apareamiento del ping├╝ino de Magallanes (septiembre). En condiciones normales, la especie abandona su h├íbitat natural en el extremo sur del continente americano y viajan miles de kil├│metros al norte para aparearse.

Dyan deNapoli es una enfermera veterinaria que lleva a├▒os cuidando ping├╝inos en Boston. Tambi├ęn es promotora de diversas iniciativas para preservar esta especie desde su p├ígina The Penguin Lady. DeNapoli explica que, aunque es dif├şcil saber exactamente qu├ę es lo que pasa por la cabeza del animal, la ├ępoca del a├▒o en la que visita a Brasil sugiere que Dindim ha redirigido de alguna manera su instinto reproductor hacia su salvador.

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El comportamiento del ping├╝ino, que acicala a deSouza como lo har├şa con una hembra y persigue a otros animales que intentan acerc├írsele como perros o gatos avala esta hip├│tesis. Parece que tanto Dindim como deSouza andan un poco confundidos y han malinterpretado las intenciones del otro. Pese a ello, salvar a un animal y que este lo recompense a su manera sigue siendo una historia enternecedora. [v├şa Neatorama y WSJ]

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