Levantarte por la mañana y encontrarte un cristal de tu vehículo astillado es una molestia, pero si tu vehículo es una cápsula presurizada flotando en el espacio, el incidente ya adquiere otra magnitud. Eso es precisamente lo que ha encontrado el astronauta británico Tim Peake en una de las ventanas de la cúpula de la Estación Espacial Internacional.

La grieta mide solo 7 milímetros. Afortunadamente, el cristal de la cúpula de la ISS está formado por cuatro capas de cristal reforzado y el incidente no reviste peligro alguno para los habitantes del laboratorio en órbita.

La grieta ha sido causada por un fragmento de basura espacial, probablemente una mota de pintura desprendida de algún cohete o una diminuta partícula de metal. La velocidad a la que cualquier objeto gira en torno a la Tierra es tan elevada que hasta el más mínimo trozo se puede convertir en un proyectil letal.

La cúpula de la Estación Espacial Internacional. Foto: ESA

La Estación Espacial Internacional está preparada para soportar el choque de estos pequeños fragmentos, algo que sucede con cierta frecuencia. pero tiene sus límites. Según la Agencia Espacial Europea, un objeto de más de un centímetro de tamaño penetraría el casco de la estación hasta los compartimentos de la tripulación. Algo de más de 10 centímetros puede destrozar por completo una nave o satélite y dañar gravemente la ISS.

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Las agencias espaciales suelen mantener protocolos que minimicen el daño en caso de incidente (disponer de baterías usadas o depósitos de combustible que puedan explotar), pero con cada vez más lanzamientos al espacio, la basura espacial es un problema creciente. [vía ESA]


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