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Si has viajado lo suficiente te habrás dado cuenta de lo relativo que resulta el concepto del tiempo. Sin embargo, hace siglos era mucho más arbitrario, con la mayoría de los países ejecutando las horas a su manera. Algo de esto ha quedado en países como Dinamarca.

Esa “libertad” de antaño comenzó a cambiar cuando supuso un problema en la denominada era de las telecomunicaciones globales. Fue entonces cuando Dinamarca decidió usar la línea que está a 15 grados al este de Greenwich (Inglaterra), como el lugar para establecer la hora de Europa Central (una hora de diferencia con la hora de Greenwich).

Los relojes en Europa estaban preparados de modo que cuando el sol estaba en su cenit 15 grados al este de Greenwich, era mediodía. Sin embargo, y como explica Tom Scott en su pieza:

Debido a que la Tierra se tambalea y su rotación se está desacelerando, el mediodía se desplaza una fracción de segundo cada día.

El planeta ahora se rige bajo el Tiempo Universal Coordinado (o UTC), basado a su vez en una red de relojes atómicos en todo el mundo para que el comercio de activos electrónicos pueda realizarse en todo el globo, donde pequeñas fracciones de segundo pueden hacer una gran diferencia.

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Dicho de otra forma, UTC pasó a convertirse en el principal estándar del tiempo por el cual el mundo regula los relojes y el tiempo. El problema radica en que Dinamarca nunca cambió su ley desde 1894, la cual dicta que debe seguir el llamado “tiempo u hora solar” para que coincida con el resto del mundo, que a su vez utiliza el Tiempo Universal Coordinado.

Todo ello significa que existe un desfase o error que en estos momentos es de 0.07 segundos, y que para finales de 2019 será de 0.25 segundos.

Afortunadamente, todos ignoran la ley obsoleta. [Tom Scott]