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Ilustración de un gato en un tratado de historia natural alemán escrito por Conrad de Megenberg. 1434.
Ilustración de un gato en un tratado de historia natural alemán escrito por Conrad de Megenberg. 1434.
Imagen: Biblioteca Nacional de estrasburgo. Ms.2.264, fol. 85r.

Los gatos de las pinturas medievales son tan feos que hoy son motivo de alguna que otra carcajada y de no pocos memes. ¿Es que nunca habían visto un gato? ¿Tan mala era su técnica? La verdadera razón por la que hay tantos mininos estrafalarios en el arte medieval europeo es bastante más oscura: la religión.

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La utilización de la palabra europeo no es casual aquí. La acusada tendencia a mostrar a los gatos como seres entre lo ridículo y lo terrorífico es una característica específica del arte medieval europeo. Si examinamos obras de la misma época provenientes de China o Japón descubriremos felinos mucho más proporcionados y a menudo protagonizando escenas familiares como mascotas.

Para trazar el origen de esa extraña tendencia artística es preciso examinar el contexto histórico. El arte suele ser el reflejo de su tiempo, y la edad media en Europa fue una época marcada por la religiosidad cristiana hasta el punto de que el arte dominante entre los siglos IV y XII era casi exclusivamente arte sacro. Las pinturas de la época no se creaban solo para adornar. Su objetivo era enviar un mensaje, a menudo usando todo tipo de símbolos y alegorías. La biblia usa diferentes animales como vehículo para este simbolismo. El cordero se convirtió en el símbolo de Cristo, pero no era ni de lejos el único animal con significado. En torno al siglo XII, estudiosos como San isidoro de Sevilla o San Ambrosio expandieron el concepto de usar los animales (unas veces reales y otras bestias fantásticas) como métodos de enseñanza de la religión en los denominados bestiarios. Estas colecciones expandían el mensaje religioso con descripciones de diferentes animales a los que se les daba una pátina moral.

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Nótese la diferencia entre el perro y el gato en esta pintura de Regnault de Montauban (hacia 1450)
Nótese la diferencia entre el perro y el gato en esta pintura de Regnault de Montauban (hacia 1450)
Imagen: Biblioteca de l’Arsenal. Francia. Ms 5072 réserve, fol. 202v

En estos bestiarios, el perro era símbolo del valor y la fidelidad, el pavo real, parecido al fénix de las mitologías griega y romana simbolizaba la inmortalidad. El armiño, con su pelaje blanco, era símbolo de la pureza y la virginidad, mientras que el conejo era un sinónimo de fecundidad, y a veces de lujuria.

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El gato, sin embargo, pronto se asoció a todo tipo de males y pecados. Los pobres felinos eran criaturas malditas asociadas al diablo y a las brujas. ¿Por qué recibieron estas connotaciones tan negativas? La primera razón es puramente religiosa. La religión cristiana siempre ha tenido una especial habilidad para absorber tradiciones paganas o demonizarlas en caso de que no pueda hacerlas suyas. En el antiguo Egipto, el gato era un animal sagrado hasta el punto de recibir las mismas exequias funerarias que los seres humanos. Los fenicios asociaban los gatos a la diosa Hécate, y esa mitología permeó en la mitología griega y romana, donde el gato era a menudo asociado a la feminidad.

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El cristianismo se encargó de invertir los valores de las religiones del mundo antiguo. Los dioses anteriores representaban paganismo y herejía porque dios solo puede haber uno, y la mujer era una fuente de todo tipo de males y pecados representados en el pecado original de Eva. En ese contexto, el gato pronto comenzó a ser demonizado por lo que representaba en las religiones del mundo antiguo.

Gato ilustrado por Jean Mansel en 1454.
Gato ilustrado por Jean Mansel en 1454.
Imagen: Biblioteca l’Arsenal de Paris. Ms 5088 réserve, fol. 257r
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Entre 1140 y 1210, las cosas se pusieron peores para los gatos por un escrito de Walter Map que los asociaba con los patarinos, una facción cristiana que intentó reformar la ya corrupta iglesia católica y que por ello fue asociada con los cátaros y acusada de herejía. Los rituales con gatos que Map describía estaban muy lejos de ser reales, pero la imagen del gato como criatura demoníaca siguió asentándose en el imaginario colectivo hasta el punto de que, en 1233, el papa Gregorio IX emitió un documento que satanizaba a los gatos en general y a los gatos negros en particular tras unos delirantes informes del inquisidor Konrad Von Marburg. El documento de Gregorio IX fue la base, por ejemplo de la tradicional idea de considerar brujas a las mujeres ancianas que viven con gatos.

Gato demoníaco del Libro de las Horas. Siglo XV
Gato demoníaco del Libro de las Horas. Siglo XV
Imagen: Biblioteca Nacional de Francia. BnF, Latin 1178, fol. 40v
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Arriba decíamos que la primera razón para la caída en desgracia de los gatos fue el fanatismo religioso, pero no fue la única. La segunda razón era más de índole social. Comportarte como un perfecto trol con los humanos que te rodean no suele ser la mejor manera de hacer amigos, y la propia personalidad de los gatos y su carácter imposible de domesticar no ayudó mucho a su buena imagen.

En la edad media, los perros eran valorados por su utilidad como guardianes y bestias de caza. Los gatos en cambio tan solo eran tolerados por su efectividad contra los roedores, pero no se los consideraba mascotas deseables. Eran animales nocturnos, ágiles, feroces, que siempre iban a lo suyo, y que además tenían una desenfrenada tendencia a los pequeños delitos domésticos, ya fuera subirse a un estante y tirar un ánfora o robar la comida de sus dueños. Hoy en día se conserva este hilarante manuscrito que data del año 1420.

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Manuscrito con pis de gato y monje enfurecido. 1420.
Manuscrito con pis de gato y monje enfurecido. 1420.
Imagen: Archivo Histórico de Colonia. G.B. quarto, 249, fol. 68r.

En la página hay una extraña mancha sobre la que se han dibujado unos dedos acusadores. Junto a ella puede leerse el siguiente texto en latín:

Hic non defectus est, sed cattus minxit desuper nocte quadam. Confundatur pessimus cattus qui minxit super librum istum in nocte Daventrie, et consimiliter omnes alii propter illum. Et cavendum valde ne permittantur libri aperti per noctem ubi cattie venire possunt.

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Literalmente significa:

Esto no es un defecto. Un gato orinó sobre el texto durante la noche. Maldita sea la sucia bestia que orinó sobre este libro durante la noche en Deventer y malditas sean las demás bestias de su raza. Cuidaos bien de dejar libros abiertos durante la noche cuando pueda haber gatos.

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La razón por la que los gatos eran retratados de forma tan inquietante en el arte era porque esa era la técnica habitual para retratar a las bestias salvajes, una manera de advertir a los creyentes de que se mantuvieran alejados de criaturas peligrosas o en este caso directamente maléficas. A menudo este tipo de animales eran retratados con rasgos humanos y extrañas expresiones en contraposición a los rostros inexpresivos y tranquilos de los seres humanos.

La mala fama se cobró su precio y duró muchos siglos. Aunque quemar a una bruja es el procedimiento de ejecución que más ha llegado al imaginario de nuestros días, era mucho más común meter a la supuesta bruja y a su gato en un saco y tirarlos a los dos al río. Los seres humanos de la edad media no eran muy respetuosos con la vida de los gatos, pero los felinos se cobraron su venganza con la llegada de la peste bubónica en 1348. Aunque no hay datos históricos que prueben este punto, la escasa población de gatos probablemente no ayudó a mantener a raya a las ratas que transmitían la enfermedad.

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Hasta bien entrado el siglo XVI seguían teniendo una fama horrible... Grabado alemán de 1555
Hasta bien entrado el siglo XVI seguían teniendo una fama horrible... Grabado alemán de 1555
Imagen: Grabado anónimo alemán de 1555

Pese a todo, nadie sabía que la ratas eran el vector de la bacteria Yersinia pestis. La peste era un castigo de dios, y los gatos siguieron siendo alegremente despreciados y a veces masacrados hasta bien entrado el siglo XVIII. El auge del gato como mascota no llegó hasta la época victoriana (1837) en la que la fascinación por el antiguo Egipto devolvió al gato a su estátus de animal de compañía y comenzó el interés por su cría. Desde entonces, los gatos siguen vandalizando nuestros hogares. Probablemente tengan sus razones históricas para hacerlo.

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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