Imagen: MaxPixel

Si nos ceñimos a las muelas del juicio, también llamadas cordales o terceros molares, el ser humano se divide en varios grupos. Los hay con una, dos, tres, cuatro o ninguna de estas muelas que pueden producir un dolor indescriptible. ¿Por qué se extraen algunas veces y otras no?

De esto va una de las Ășltimas piezas de los chicos de Science Insider, un paseo por el pasado y presente de un diente tremendamente protagonista en la vida del ser humano.

Cada año son millones las personas a las que se les extrae la muela del juicio, cifra que cuesta miles de millones en costes médicos. Pero para muchos vale la pena, ya que dejarlos en el interior de la boca puede causar problemas muy graves como infecciones de las encías, caries o incluso tumores.

Sin embargo, las muelas del juicio no siempre fueron tan “inoportunas” como lo son hoy. De hecho, han existido durante milenios. Nuestros antepasados ​​en la antigĂŒedad las usaron de la misma forma que hoy usamos nuestros otros 8 molares: para moler los alimentos, que fue especialmente Ăștil antes de la llegada de la cocina hace aproximadamente 7.000 años, cuando nuestra dieta consistĂ­a bĂĄsicamente en carne cruda y plantas que eran fibrosas y resistentes al masticar.

Probablemente como ventaja evolutiva de algunos y una vez que pusimos nuestras manos sobre los alimentos cocidos mĂĄs blandos, las que hasta entonces fueron poderosas mandĂ­bulas ya no necesitaban trabajar tan duro. Como resultado de ello comenzaron a encogerse.

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Y aquĂ­ estĂĄ el problema. Los genes que determinan el tamaño de nuestras mandĂ­bulas estĂĄn separados de los genes que determinan cuĂĄntos dientes crecen. AsĂ­ que a medida que nuestras mandĂ­bulas se encogĂ­an, aĂșn conservĂĄbamos los 32 dientes, y finalmente llegamos al punto en que no habĂ­a suficiente espacio para todos.

Båsicamente, el problema es que las muelas del juicio no suelen crecer hasta que tienes entre 16 y 18 años, y para ese momento, es probable que tus otros 28 dientes hayan ocupado todo el espacio disponible en la boca. Siendo así, en lugar de crecer como un diente normal, las muelas del juicio suelen quedar atrapadas o impactadas en tu mandíbula, lo que a menudo las hace crecer en ångulos extraños y presiona contra tus molares, causando dolor e hinchazón.

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No sĂłlo eso, el segundo problema derivado aparece porque se forma una grieta estrecha entre los dientes, creando una especie de trampa perfecta para la comida. Esto hace que el diente sea difĂ­cil de limpiar, lo que atrae mĂĄs bacterias y puede causar infecciones y caries en los dientes, y posteriormente derivar a una enfermedad de las encĂ­as mĂĄs seria si no se trata a tiempo.

Imagen: Las muelas izquierda superior (derecha en la imagen) y derecha superior (izquierda en la imagen) estĂĄn desviadas distoangularmente. La izquierda inferior estĂĄ desviada horizontalmente, mientras que la derecha inferior lo estĂĄ verticalmente (Public Domain)

Y esto no es lo peor de todo. La caries dental puede llegar a destruir tu muela del juicio con un dolor indescriptible. Por tanto, y para salvar los dientes de un destino tremendamente doloroso, los dentistas a menudo extraen las muelas del juicio antes de que se vuelva peligroso y dañino.

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Aunque esto parezca razonable, no siempre ocurre asĂ­. En realidad es un tema controvertido entre la comunidad dental. La preocupaciĂłn es que nos quitamos la muela del juicio con demasiada frecuencia, a menudo cuando no es necesario y los dientes no representan una verdadera amenaza, por ejemplo si tu boca es lo suficientemente grande, o si eres parte del 38% de las personas que no desarrollan las cuatro muelas del juicio.

En ese caso, los riesgos de la cirugía, como una posible infección o el daño a los nervios, representan mås peligro que los dientes en sí. [ScienceInsider]