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Ilustración para el artículo titulado
Imagen: Matemáticas (PXHere)

Hace unos años, un chico ganó una Xbox 360 de Microsoft en un concurso de Canadá. Sin embargo, antes el joven tuvo que responder a la siguiente cuestión matemática: multiplicar 90 por 2, dividir por 6 y multiplicar por 12. La respuesta, como la consola, era 360. Este joven, como cualquiera que gane la lotería o concursos en Canadá, debía acertar para llevárselo.

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El joven afortunadamente acertó, y lo cierto es que la mayoría lo hacen, porque no se trata de una dificultad añadida al premio, se trata más bien de hackear al propio sistema legal del país.

Y es que a los canadienses se les exige habitualmente que respondan a operaciones de cálculo antes de recolectar los premios de este tipo. Por tanto, los ganadores se ven obligados a ejercer ciertas habilidades, aunque casi siempre de un nivel de escuela primaria.

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¿La razón? Aunque hay muchos mitos sobre ello, o incluso aunque parezca que estamos ante algún tipo de captcha del mundo real para evitar que bots automatizados ingresen en sorteos, la respuesta es muy diferente.

Como decía antes, la prueba de cálculo en realidad es un truco o hack al código legal de Canadá que llevan a cabo los negocios de promociones y sorteos. Esto se debe a que a que ley canadiense contra los juegos de azar hace que sea ilegal vender “oportunidades” de ganar un premio, por lo que los promotores descubrieron con el tiempo que era legal ofrecer un método gratuito para participar en cada concurso y asignar a cada ganador una pregunta de prueba de habilidad. Al hacer esto último, argumentan las compañías, el juego ya no es solo una “casualidad” sino un concurso que requiere cierta habilidad.

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Un “hecha la ley, hecha la trampa”, aunque en este caso, obviamente, con el consentimiento de la propia ley del país que lo permite.

En cuanto al momento de la historia que comenzó esta rutina, habría que retroceder al año 1984, momento en que un caso judicial validó una simple pregunta matemática de cuatro partes como prueba de habilidad: multiplicar 228 por 21, agregar a eso 10.824, dividir la respuesta por 12, y restar 1.121.

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El sello de aprobación de la corte canadiense junto con la naturaleza tan simple de la pregunta convirtió al problema matemático de cuatro partes en estándar de facto entre los sorteos de promoción de productos.

Y sí, con los años se fue haciendo cada vez más sencillo, pasando de operaciones de cuatro partes a tres, y de varios dígitos a simplemente dos o incluso uno. Dicho de otra forma, el problema matemático no debería presentar un “problema” real para conseguir llevarte a casa el premio. [Half as Interesting]

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