El ser humano lleva casi medio siglo enviando sondas a Marte y, aun as√≠, solo un 40% ha aterrizado con √©xito sobre el planeta rojo. ¬ŅC√≥mo es posible que, tras d√©cadas de avances tecnol√≥gicos en la exploraci√≥n espacial, siga siendo tan dif√≠cil aterrizar con suavidad sobre la superficie marciana?

Para empezar, hay que pasar de una velocidad de 21.000 kilómetros por hora a cero. Y, como puedes imaginar, esto no es una tarea sencilla.

Primer problema: la atmósfera

El primero de los problemas es la atmósfera de Marte. Si tratamos de aterrizar en la Luna o sobre un cometa, no tenemos este inconveniente. Pero la atmósfera de Marte es lo suficientemente gruesa como para que las sondas tengan que ir equipadas con escudos térmicos que las protejan del calor y de la fricción durante el aterrizaje. Y al mismo tiempo, es tan fina que los paracaídas que tratan de frenar la nave son mucho menos efectivos.

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Por lo que, aparte de los escudos t√©rmicos y los paraca√≠das, las c√°psulas deben ir equipadas con unos retrocohetes que se tienen que activar en el momento preciso para poder reducir la velocidad de la nave y depositarla suavemente sobre la superficie del planeta. Un peque√Īo fallo en cualquiera de estos sistemas, y la misi√≥n ser√° un absoluto fracaso.

Imagen: NASA

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Segundo problema: la distancia 

A todo esto hay que sumarle la enorme distancia que hay entre el planeta y el centro de control que dirige la misión desde la Tierra. Esto hace que haya cierto retraso en la comunicación con las sondas, por lo que tienen que pilotarse de forma autónoma y solventar todas las maniobras sin apenas recibir ayuda en directo de los humanos que siguen la misión desde el centro de control.

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Por supuesto, tampoco hay balizas o indicadores telem√©tricos en la superficie del planeta que puedan facilitar la tarea a las sondas. Por eso solo podr√°n depender √ļnica y exclusivamente de sus sensores.

Y por si todo esto fuera poco...

Por √ļltimo, siempre puede haber una inoportuna tormenta de arena o una elevaci√≥n desigual en el terreno que compliquen a√ļn m√°s el aterrizaje.

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En definitiva: aterrizar en Marte no es una tarea f√°cil.